La política israelí está una vez más en crisis: el parlamento se ha disuelto e Israel celebrará otras elecciones el 23 de marzo. Será la cuarta votación en el lapso de dos años.

El primer ministro Benjamin Netanyahu y su socio de la coalición centrista Benny Gantz no lograron aprobar un presupuesto nacional en la Knesset, el parlamento israelí, antes de la medianoche, lo que llevó a la disolución automática del parlamento y a nuevas elecciones pero los analistas dicen que la crisis política se debe principalmente al interés de Netanyahu en provocar elecciones anticipadas para mantenerse en el poder más allá de su actual mandato, con la esperanza de fortalecer su posición mientras lucha contra los cargos de corrupción en los tribunales.

Posiblemente la principal razón por la que Isael se dirige a unas elecciones es porque Netanyahu se negó a aprobar un presupuesto como exige la ley y a honrar los acuerdos políticos para poder permanecer en el poder mientras dure su juicio.

Después de ganar un nuevo mandato en tres elecciones consecutivas, Netanyahu se las arregló para formar un gobierno al comienzo de la pandemia al acordar compartir el poder con Gantz y dejarle ser primer ministro en noviembre de 2021. Pero el gobierno era disfuncional y muchos creían que Netanyahu buscaría nuevas elecciones en lugar de dejar que Gantz tomara las riendas.

Netanyahu y Gantz trataron de retrasar la posible disolución del parlamento por unas semanas más, pero los disidentes de sus partidos bloquearon ese esfuerzo y prefirieron presionar para que se celebraran nuevas elecciones. Algunos incluso esperaron escondidos en sus coches e ignoraron las llamadas de sus propios partidos antes de entrar en la Knesset para emitir sus votos en contra.

En un discurso televisado horas antes de que se disolviera el Parlamento, Netanyahu prometió que ganaría si se celebraban nuevas elecciones, señalando como sus mayores logros su adquisición de las vacunas COVID-19 y el establecimiento de relaciones diplomáticas con cuatro países árabes.

«La mayoría de los ciudadanos israelíes aprueban nuestro liderazgo y nuestros increíbles logros. Traemos millones de vacunas, traemos acuerdos de paz históricos, evitamos la amenaza iraní, convertimos a Israel en una de las principales economías del mundo», dijo.

La lucha de Netanyahu por la reelección es probable que sea una batalla ardua. Su aliado, el Presidente Trump, que es inmensamente popular en Israel y que ayudó a Netanyahu a conseguir puntos políticos en elecciones anteriores, ya no estará en la Casa Blanca. El juicio por corrupción de Netanyahu está previsto que se reanude con el testimonio de los testigos en febrero. La pandemia seguirá perturbando la vida de los israelíes y la campaña de vacunación COVID-19 aún no estará completa.

Gideon Saar, un formidable nuevo aspirante que dejó el partido gobernante Likud de Netanyahu a principios de este mes, está tratando de reemplazarlo. Las encuestas de opinión muestran que Saar tiene ciertas posibilidadesd de vencer a Netanyahu formando su propia coalición de gobierno de partidos seculares, la mayoría de derecha.

Entramos en estas elecciones con una clara ventaja en las encuestas para la derecha política, pero también con la creciente posibilidad de una coalición que se niegue a cooperar con Netanyahu, con lo que la inestabilidad se instalará de nuevo en el parlamento israelí.

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