Gran Bretaña se convirtió hoy miércoles en el primer país que autoriza una vacuna COVID-19 fácil de manejar, cuyos desarrolladores esperan que se convierta en la «vacuna para el mundo». La aprobación y el cambio de política que acelerará el despliegue de la vacuna en el Reino Unido se produce en medio un espectacular aumento de las infecciones amenaza con colapsar los hospitales británicos.

El Departamento de Salud asegura que ha aceptado una recomendación de la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios para autorizar el uso de emergencia de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y la empresa farmacéutica AstraZeneca, con sede en el Reino Unido.

«El despliegue comenzará el 4 de enero y se acelerará notablemente en las primeras semanas del próximo año», según el Secretario de Salud Británico Matt Hancock. Gran Bretaña ha comprado 100 millones de dosis de la vacuna.

El director ejecutivo de AstraZeneca, Pascal Soriot, dijo en la BBC que la compañía podría empezar a enviar las primeras dosis de la vacuna el miércoles o el jueves «y la vacunación empezará la semana que viene y llegaremos al millón de dosis – y más allá de eso – en una semana, muy rápidamente».

Cientos de miles de personas en el Reino Unido ya han recibido una vacuna diferente, hecha por el fabricante de medicamentos estadounidense Pfizer y la firma alemana BioNTech.

Soriot dijo que era «un día importante para millones de personas en el Reino Unido que tendrán acceso a esta nueva vacuna». Se ha demostrado que es efectiva, bien tolerada, fácil de administrar y es suministrada por AstraZeneca sin ningún beneficio».

Las vacunas contra el coronavirus se han diseñado para ser administradas en dos dosis, con una inyección inicial seguida de un refuerzo unas tres semanas después.

Pero en un cambio de enfoque, el gobierno británico ha decidido que con la vacuna de AstraZeneca dará prioridad a la administración de una sola dosis al mayor número de personas posible, lo que se cree que da una mejor protección inmediata contra el virus. Las personas con mayor riesgo tendrían prioridad y todos recibirán un segundo pinchazo dentro de las siguientes 12 semanas.

El número de pacientes hospitalizados por el COVID-19 ha superado el primer pico del brote en la primavera y las autoridades culpan de este incremento a una nueva variante más transmisible del virus, identificada por primera vez en el sudeste de Inglaterra.

Los resultados parciales de los estudios realizados en casi 24.000 personas en Gran Bretaña, Brasil y Sudáfrica, sugieren que las vacunas son seguras y alrededor de un 70% efectivas para prevenir la enfermedad de la infección por coronavirus.

Eso no es tan bueno como lo que anuncian otras vacunas, pero Soriot recientemente dijo al periódico Sunday Times que confiaba en que la vacuna sería tan efectiva como sus rivales (poniendo indirectamente en duda los datos excepcionalmente buenos divulgados por sus rivales comerciales).

Se espera que la vacuna Oxford-AstraZeneca sea fiable en muchos países debido a su bajo costo, disponibilidad y facilidad de uso. Se puede mantener en frigoríficos en lugar de la conservación en ultra frío que algunas otras vacunas requieren. La compañía ha dicho que la venderá a 2,50 dólares por dosis y planea fabricar hasta 3.000 millones de dosis para finales de 2021.

«Tenemos una vacuna para el mundo», dijo Pollard.

Los investigadores afirman que la vacuna protege contra la enfermedad en el 62% de los que reciben dos dosis completas y en el 90% de los que recibieron inicialmente media dosis por un error de fabricación. Sin embargo, el segundo grupo incluía sólo 2.741 personas – demasiado pocos para ser concluyentes.

También quedan preguntas sobre la eficacia de la vacuna para proteger a las personas mayores. Sólo el 12% de los participantes del estudio tenía más de 55 años y se inscribieron más tarde, por lo que no ha habido tiempo suficiente para ver si desarrollan infecciones a un ritmo menor que los que no recibieron la vacuna.

Los investigadores también fueron criticados por la falta de información en septiembre, cuando se suspendieron los estudios porque un participante sufría una enfermedad grave. En un principio, AstraZeneca se negó a proporcionar más detalles debido a la confidencialidad de los datos del paciente.

Finalmente, los ensayos se reanudaron después de que los reguladores revisaran los datos de seguridad y decidieran que era seguro continuar. Los resultados parciales publicados no muestran hospitalizaciones ni enfermedades graves entre los que recibieron la vacuna. También se está llevando a cabo un estudio separado que prueba la vacuna de AstraZeneca en los Estados Unidos.

El almacenamiento ultrafrío que necesitan esas otras vacunas es «muy poco práctico» en los países en desarrollo y significa que la de AstraZeneca puede llegar a más partes del mundo que la de Pfizer.

Es probable que la acción de Gran Bretaña conlleve que la Organización Mundial de la Salud pronto autorice la vacuna de AstraZeneca para su uso en un esfuerzo global para ayudar a los países pobres, llamado COVAX. La iniciativa, liderada por la OMS y la alianza para vacunas GAVI, ha asegurado el acceso a por lo menos 100 millones de dosis de la vacuna, con opciones y otros acuerdos para comprar más. Pero ninguna puede ser distribuida hasta que la OMS dé luz verde.

El organismo de salud de las Naciones Unidas no concede licencias ni regula las vacunas por sí mismo, pero normalmente las evalúa una vez que han sido aprobadas por un organismo como el regulador del Reino Unido o la Agencia Europea de Medicamentos. Los expertos de la OMS realizan su propia evaluación para determinar si los riesgos de una vacuna superan o no sus beneficios y luego recomiendan que las vacunas sean «precalificadas» para que puedan ser compradas por los donantes para los países en desarrollo.

La mayoría de las vacunas contra el coronavirus que se utilizarán en los países más pobres probablemente serán fabricadas por el Instituto del Suero de la India, que ha sido contratado por AstraZeneca para fabricar 1.000 millones de dosis. En junio, la empresa farmacéutica anunció que el Instituto del Suero produciría 400 millones de dosis para fines de 2020, pero a principios de diciembre sólo se habían fabricado unos 50 millones de dosis después de que la producción se detuvo varias veces.

Además del Instituto del Suero, AstraZeneca también tiene acuerdos con fabricantes de vacunas en Brasil, Sudáfrica y China para fabricar la vacuna desarrollada en Oxford para su uso en países en desarrollo.

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