El Congreso certificó la victoria del presidente electo Joe Biden y la vicepresidenta electa Kamala Harris en la madrugada del jueves, al final de un largo día y una larga noche marcados por el caos y la violencia en Washington, en los que extremistas envalentonados por el presidente Trump trataron de frustrar la transferencia pacífica del poder que ha sido un sello distintivo de la historia moderna de los Estados Unidos, escenificando una insurrección violenta dentro del Capitolio de los Estados Unidos.

«Aquellos que causaron estragos en nuestro Capitolio hoy, no ganaron», dijo el Vicepresidente Mike Pence, una vez que los legisladores se volvieron a reunir después de muchas horas de suspensión de la sesión. «La violencia nunca gana. La libertad gana, y esta sigue siendo la casa del pueblo».

Biden y Harris terminaron con 306 votos electorales, mientras que Trump y Pence obtuvieron 232. Se necesitan 270 votos electorales para ganar la presidencia.

Docenas de congresistas republicanos junto con algunos senadores republicanos que apoyan al Presidente Trump, habían planeado objetar el miércoles los votos electorales de hasta seis estados que apoyaban a Biden pero el miércoles por la noche, algunos senadores republicanos retiraron sus objeciones. Cada objeción requiere el respaldo de un miembro del Congreso y del Senado para ser considerada. El senador Steve Daines de Montana, Mike Braun de Indiana y Kelly Loeffler de Georgia dijeron que no seguían adelante con sus objeciones.

«No puedo ahora, en conciencia, objetar la certificación de estos electores», dijo Loeffler el miércoles, recibiendo aplausos de algunos de sus colegas. Loeffler fue uno de los dos republicanos que perdieron sus elecciones el martes, dando a los demócratas el control del Senado de los Estados Unidos.

El senador republicano de Missouri, Josh Hawley, que aceptó el llamamiento del presidente Trump para que los legisladores objeten los resultados de la elección, dijo el miércoles por la noche que el Senado debería considerar sus objeciones, pero que deberían ser debatidas «sin violencia, sin ataques, sin balas».

Los legisladores del Senado votaron a última hora del miércoles para rechazar la impugnación de la victoria de Biden en el estado de Arizona, y el Congreso siguió el mismo camino, pero con muchos republicanos a favor de anular los resultados del estado. Los legisladores republicanos del Congreso también objetaron los votos electorales en Georgia, Michigan, Nevada y Wisconsin, pero ningún senador se sumó a esas objeciones. «En ese caso, la objeción no puede ser considerada», dijo Pence repetidamente, presidiendo los procedimientos en su papel de presidente del Senado.

Así que el recuento continuó, estado por estado, con los tres votos electorales de Vermont poniendo a Biden y Harris por encima de la marca de 270, hasta que finalmente los tres votos electorales de Wyoming se sumaron para Trump y Pence.

¿Cómo estalló el caos?

El proceso para afirmar la victoria del Presidente electo Biden comenzó a principios de la tarde. El típico procedimiento ceremonial, una afirmación del juego democrático, se esperaba que fuera un esfuerzo de muchas horas debido a las objeciones planeadas por los aliados del Presidente Trump en el Congreso, a pesar de que seguramente se encontrarían con una derrota.

Pero cuando las votaciones comenzaron, una turba de extremistas pro-Trump irrumpió en el Capitolio el miércoles por la tarde, deteniendo el recuento de los votos electorales.

Los legisladores fueron evacuados del edificio mientras se desarrollaba una violenta y caótica escena, provocando un toque de queda en toda la ciudad. Una mujer murió por disparos de un oficial de la policía en el Capitolio. El miércoles por la noche, la policía de Wahsington dijo que otras tres personas murieron por emergencias médicas en los alrededores.

Alrededor de las 8 de la tarde, horas después de que el Capitolio fuera asaltado, los legisladores fueron requeridos para terminar el debate y el recuento de los votos del Colegio Electoral. En discursos separados en sus respectivas cámaras, la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi y el líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell prometieron seguir adelante con el asunto en cuestión.

«No nos inclinaremos ante la anarquía o la intimidación. Volvemos a nuestros puestos», dijo McConnell, añadiendo, «y lo haremos esta noche».

Las presiones de Trump

La escena que se desarrolló en el Capitolio el miércoles fue la culminación de meses de esfuerzos, en público y en secreto, del Presidente Trump y sus aliados para anular los resultados de las elecciones de 2020. Algunos de esos esfuerzos se basaron en afirmaciones no probadas de recuentos fraudulentos de votos , mientras que otros se fundaron en teorías de conspiración sin ningún fundamento.

Trump se había centrado esta vez en el papel de Pence, aumentando públicamente la presión sobre su Vicepresidente en los últimos días -incluso cuando se dirigió a sus partidarios el miércoles- para respaldar sus esfuerzos por revertir los resultados de las elecciones de 2020. Pence, sin embargo, dijo el miércoles que no tenía poderes para cambiar el resultado de las elecciones o de retrasar unilateralmente la certificación de la victoria de Biden.

Y los manifestantes que interrumpieron la certificación de los votos del Colegio Electoral lo hicieron después de que Trump hablara con ellos, exigiendo que lucharan para «detener el robo» de las elecciones y se dirigieran al Capitolio.

Mientras la multitud se acercaba al Capitolio, Trump permaneció en silencio y no hizo comentarios de condena de la violencia, ni intentos de sofocarla. En un momento dado, tweeteó un breve vídeo en el que repetía afirmaciones sin pruebas sobre el fraude electoral, mientras decía «Os queremos» a la multitud que se había congregado en Washington, instándoles a volver a casa.

Más tarde twiteó que «estas son las cosas y eventos que suceden cuando una victoria electoral es tramposamente anulada». Twitter luego exigió que el tweet y el video fueran removidos y, ante su negativa (por inacción), la plataforma bloqueó temporalmente la cuenta del presidente, amenazando con suspenderla permanentemente.

Las condenas al presidente

Por su parte, el presidente electo Biden pidió al presidente que dirigiera a sus partidarios a poner fin a lo que describió como un «asalto sin precedentes» a la democracia que «raya en la sedición».

«Hago un llamamiento al Presidente Trump para que salga ahora en la televisión nacional para cumplir su juramento y defender la Constitución y exigir el fin de este asedio», dijo Biden en unas breves declaraciones. El presidente electo también sugirió que el presidente Trump era el causante de la violencia, diciendo que «en el mejor de los casos, las palabras de un presidente pueden inspirar». En el peor de los casos, pueden incitar».

A medida que el caos se aumentaba, algunos demócratas de la Cámara pidieron que se destituyera al presidente en sus dos últimas semanas en el cargo. La representante Ilhan Omar de Minnesota escribió en Twitter que estaba redactando una proposición de destitución. «No podemos permitir que permanezca en el cargo, es cuestión de preservar nuestra república», escribió. El representante de Rhode Island David Cicilline culpó al presidente por la violencia que consumió el Capitolio, y dijo: «Deberíamos impugnar y condenarlo mañana». La presidenta de la Cámara de Representantes, Katherine Clark, demócrata de Massachusetts, calificó al presidente de «traidor a nuestro país y a nuestra Constitución» y pidió que se le destituyera de su cargo «y se le impidiera poner en mayor peligro a nuestro país y a nuestro pueblo».

Trump también se enfrentó a críticas dentro de su propio partido por su papel de incitar a la revuelta. «Lo que pasó hoy fue poco menos que un intento de golpe de estado. El Presidente de los Estados Unidos ha estado mintiendo a sus partidarios con información falsa y falsas expectativas», dijo el representante de Pensilvania, Brain Fitzpatrick, en un tweet. «Encendió la llama de la rebelión y es responsable de todo esto». Y el senador de Arkansas Tom Cotton dijo que «ya es hora» de que Trump «acepte su derrota, deje de engañar a la gente y repudie la violencia de las masas».

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