Israel advirtió de que los ataques aéreos contra Gaza continuarían en los próximos días, mientras se informaba de la muerte de al menos 30 palestinos y tres israelíes en medio de la creciente violencia transfronteriza provocada por los enfrentamientos en Jerusalén.

El enfrentamiento del viernes entre la policía israelí y los manifestantes palestinos en el recinto de la mezquita de Al-Aqsa, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, se ha intensificado rápidamente desde el fin de semana, lo que ha hecho que tanto israelíes como palestinos se preparen para una mayor violencia cuando el mes sagrado del Ramadán llegue a su fin esta semana.

En los dos últimos días, militantes palestinos han disparado cientos de cohetes desde Gaza hacia Jerusalén y las ciudades costeras israelíes, incluida Tel Aviv. Israel ha respondido con decenas de ataques aéreos que, según dijo, tienen como objetivo a los militantes palestinos de Gaza. Las autoridades israelíes dijeron que se están preparando para ampliar su ofensiva.

Dos israelíes murieron el martes cuando los cohetes alcanzaron dos casas en la ciudad portuaria de Ashkelon. Otro cohete impactó en una escuela vacía que se había ordenado cerrar debido al riesgo de ataques. Una andanada de cohetes mató a un tercer israelí en el suburbio de Tel Aviv, Holon en la noche del martes. El aeropuerto internacional de Israel tuvo que interrumpir las llegadas durante los ataques con cohetes.

El martes por la noche, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, avisó que los militantes de Gaza «pagarán un alto precio» por el lanzamiento de cohetes.

A primera hora de la mañana del martes, aviones de guerra y drones israelíes realizaron al menos 130 ataques aéreos sobre Gaza. Un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel afirmó que sus objetivos eran miembros de Hamás y de la Yihad Islámica, y que en ellos murieron 15 personas, entre ellas el jefe de la unidad especial de cohetes de la Yihad Islámica.

Responsables sanitarios de Gaza han señalado que al menos 30 personas han muerto en los ataques, algunas de ellas militantes de Hamás y de la Yihad Islámica, pero también civiles y al menos 10 niños. Más de 150 palestinos de Gaza han resultado heridos.

El jefe del Estado Mayor del ejército israelí ha ordenado a los militares que se preparen para ampliar su operación contra Gaza «sin límite de tiempo». En una rueda de prensa celebrada ayer martes, el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, dijo a los periodistas que Israel tiene previsto «asestar un duro golpe a Hamás» en los próximos días, en referencia al grupo militante palestino que gobierna Gaza.

La reciente ronda de violencia estalló tras semanas de tensión en Jerusalén, donde la policía israelí se ha enfrentado habitualmente a manifestantes palestinos, sobre todo en torno al recinto de la mezquita de Al-Aqsa, en la Ciudad Vieja. La mezquita está en una zona conocida por los musulmanes como Haram al-Sharif, o el Noble Santuario, y por los judíos como el Monte del Templo. Las bandas judías antiárabes han contribuido a los disturbios, atacando a grupos de palestinos.

Desde el viernes, la policía israelí ha utilizado granadas aturdidoras, balas recubiertas de goma y cañones de agua para dispersar a la creciente multitud de manifestantes. El servicio médico de emergencia de la Media Luna Roja palestina ha hecho público que más de 1.000 palestinos han resultado heridos desde el viernes y que cientos han sido hospitalizados. Alrededor de una docena de policías israelíes han resultado heridos.

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