Miles de voluntarios se han retirado de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en las últimas semanas, según los organizadores, alimentando la preocupación de que Japón no esté preparado para acoger los Juegos, mientras el país lucha por frenar una nueva ola de casos de COVID-19.

Alrededor de 10.000 de los 80.000 voluntarios registrados que apoyan los eventos atléticos habían renunciado hasta el miércoles, según el Comité Organizador de Tokio 2020.
Toshiro Muto, director ejecutivo del Comité Organizador, declaró a los medios de comunicación japoneses que no cree que las retiradas de voluntarios vayan a afectar al funcionamiento de los Juegos, que se pospusieron el año pasado debido a la pandemia, que está previsto que comiencen el 23 de julio.

Los voluntarios son una parte fundamental de los Juegos Olímpicos de Verano. Ayudan al personal a gestionar las instalaciones y sedes olímpicas, y asisten a los espectadores y a los atletas. Por lo tanto, si sigue habiendo más bajas, podría suponer dificultades considerables para los organizadores aunque, al no permitirse la entrada de espectadores extranjeros en Japón para los Juegos, los organizadores podrían no necesitar tantos voluntarios como otras ciudades anfitrionas en años anteriores.

Aunque las autoridades no explican por qué la mayoría de esos 10.000 voluntarios han renunciado, es probable que esté relacionado con la pandemia. Los sondeos de opinión muestran que la mayoría del público japonés se opone a la celebración de los Juegos Olímpicos, con los hospitales desbordados por una cuarta oleada de casos de Covid-19 y una gran mayoría de japoneses aún sin vacunar.
El país ha registrado más de 752.000 casos totales de coronavirus y más de 13.200 muertes, según la Universidad Johns Hopkins. En los últimos días, los nuevos casos diarios han sido de unos pocos miles, disminuyendo desde el pico de la cuarta ola de casi 8.000 casos del 29 de abril.

El despliegue de la vacuna en Japón también ha sido mucho más lento de lo esperado. Aunque hay suficientes suministros para vacunar a gran parte de los 126 millones de habitantes del país, hay un cuello de botella de profesionales médicos disponibles para administrarlas porque sólo las enfermeras, los médicos y los dentistas pueden administrar legalmente las vacunas. De hecho, por ahora sólo los ancianos y los profesionales de la medicina pueden recibir una vacuna.

Mientras tanto, un grupo de expertos en salud pública de Estados Unidos advirtió que seguir adelante con las Olimpiadas tal y como estaban previstas podría poner en peligro a los atletas y al público. Creen que las autoridades japonesas y los organizadores de Tokio 2020 debían reconsiderar su enfoque de la gestión de riesgos y reconocer las limitacioness de medidas tan inefectivas como el control de la temperatura.

Las autoridades japonesas han prorrogado recientemente el estado de emergencia en gran parte del país, incluida Tokio, hasta el 20 de junio, aproximadamente un mes antes del comienzo de los Juegos Olímpicos para intentar frenar la ola de contagios justo hasta el momento de inicio de los Juegos.

Los organizadores confían en que las Olimpiadas puedan celebrarse de forma segura. La cancelación de las Olimpiadas también sería costosa tanto para Japón como para el Comité Olímpico Internacional (COI); debido a la inmensa cantidad de contratos y obligaciones que unos Juegos generan, cuesta tanto  o más cancelarlas que celebrarlas.

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