Más de 150 empleados de un hospital de Houston que se negaron a recibir la vacuna COVID-19 han sido despedidos o han dimitido después de que un juez desestimara una demanda de los empleados contra la obligatoriedad de la vacuna.

El caso sobre hasta dónde pueden llegar las instituciones sanitarias para proteger a los pacientes y a otras personas contra el coronavirus ha sido seguido de cerca por la opinión pública del país porque se piensa que es el primero de este tipo en EE.UU. pero no será el final del debate.

A principios de este mes, un juez federal desestimó la demanda presentada por 117 empleados sobre este requisito. En la sentencia del 12 de junio, la juez de distrito Lynn Hughes, de Houston, considera que la afirmación de la demandante principal, Jennifer Bridges, de que las vacunas son «experimentales y peligrosas» es falsa e irrelevante. También considera que su comparación del requisito de vacunación con la experimentación médica forzada de los nazis en los cautivos de los campos de concentración durante el Holocausto es «censurable». La juez aclara que si a los empleados del sistema hospitalario no les gustaba el requisito, podían irse a trabajar a otro sitio.

Los trabajadores del hospital que interpusieron la demanda ya han apelado la negativa del juez ante el Tribunal de Apelación del 5º Circuito de los Estados Unidos y es posible que el caso termine dilucidándose ante el archifamoso Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

El hospital había exigido a los empleados que completaran su vacunación antes del 7 de junio. Después de eso, 178 empleados fueron suspendidos durante dos semanas sin sueldo por no cumplir. Un portavoz del complejo hospitalario Metodista de Houston dijo que 153 empleados renunciaron durante el período de suspensión de empleo y sueldo de dos semanas o fueron despedidos el martes.

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