El comunista Enrique Santiago, la CUP y el BNG los únicos que no aplaudieron la intervención del presidente ucraniano

La tarde de ayer fue una de esas fechas históricas que se recuerdan por mucho tiempo en el Congreso de los Diputados. En su gira online por organismos internacionales y parlamentos nacionales, el presidente de Ucrania se dirigió por vídeoconferencia al Parlamento español. La expectación era máxima. Aunque hace seis semanas era un perfecto desconocido, la presencia de este nuevo líder de talla mundial había despertado la máxima expectación en la cámara baja.

La sesión especial ha tenido dos momentos de máxima emoción.
El primero cuando con dieciocho minutos de retraso las pantallas instaladas en el hemiciclo han mostrado la imagen de Volodimir Zelenski.
El segundo, cuando la presidenta del Congreso ha agradecido su presencia al embajador de Ucrania en España Serhii Pohoreltsev, así como al resto de personalidades ucranianas en el palco de autoridades.

El discurso en sí ha sido mas o menos el mismo que ha hecho en otros parlamentos y también en el caso español ha hecho una referencia a episodios históricos nacionales, comparando la situación de Ucrania con el bombardeo de Guernica (no con el de Cabra, por cierto) y agradeciendo el envío de armas pero solicitando nuevos envíos de equipos más potentes. La cámara casi al completo se ha puesto en pie mostrando su solidaridad y su apoyo al pueblo ucraniano.

Además de por la intervención de un personaje de semejante calibre, también había cierta expectación per conocer exactamente el número de tontos útiles del presidente Putin, los famosos hijos de Putin, que quedan en el Congreso. Aunque parezca mentira todavía hay ceporros que no han superado los años sesenta y que siguen comprando la retórica antiyanqui de la Unión Soviética y piensan que todos los enemigos del imperialismo americano son sus amigos. A la hora de la verdad tampoco hubo mucha sorpresa y los que no se sumaron al aplauso unánime al dirigente ucraniano fueron el comunista Enrique Santiago, la CUP y el BNG.

Toda la unanimidad, claro, se acabó en cuanto el presidente Sánchez subió a la tribuna para contestar al presidente ucraniano. La bancada socialista se rompía las manos aplaudiendo a su líder pero ahí quedó clara la división entre los partidos que apoyan al Gobierno, con los diputados de Unidas Podemos, ERC y Bildu intentando mostrar una ruidosa indiferencia para salir en la foto. Algunos aplausos institucionales también le llegaron al presidente desde los bancos naranajas y azules y una absoluta frialdad y un silencio perfectamente organizado desde los bancos de Vox. Nada que no se pudiese esperar.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí