La sorpresa ha saltado porque nadie se podía imaginar que un recluso transgénero, esos seres de luz, resultara tener genitales masculinos e intención de usarlos.

El caso es que dos reclusas de la prisión de mujeres Edna Mehan en el estadounidense estado de New Jersey (justo al lado de Nueva York) se han quedado embarazadas después de mantener sexo consentido con un recluso transgénero que se autopercibía como mujer pero que conservaba intacto su aparato reproductor.

Como siempre suele pasar en estos casos el funcionario correspondiente, el director de relaciones externas Dan Perrazza, ha salido en los medios diciendo que se va a realizar una investigación aunque lo que no especifica es exactamente qué es lo que se va a investigar pero es de suponer que no crearán una comisión para determinar si es posible que un preso transgénero deje embarazadas a las presas comunes.

Lo peligroso del asunto es que en esa prisión hay ochocientas reclusas, de las cuales veintisiete son transgénero y éste podría no ser un caso aislado ya que la posibilidad de que los presos vayan a un establecimiento penitenciario u otro en función del sexo autopercibido sólo está instaurada en New Jersey desde 2021 desde que, en un caso inverso, un hombre que decía sentirse mujer, fue recluido en una prisión masculina durante dieciocho meses. Además, esta prisión para mujeres tiene un largo historial de denuncias de presas hacia los funcionarios por cuestiones de abusos sexuales de todos los niveles, violaciones incluidas. El problema es que aunque el gobernador de New Jersey ha manifestado su voluntad de cerrar el centro penitenciario por estos y otros escándalos que salen a la luz cada cierto tiempo, por ahora es la única prisión para mujeres de la que disponen y no es difícil imaginar el caos que podría resultar si hubiese que mezclar en todas las prisiones a hombres, mujeres y transgéneros de todo pelaje.

A fin de cuentas este caso es solo una consecuencia más de la tontuna que se extiende por los países occidentales alrededor de las cuestiones de género y los identitarismos aunque por ahora el asunto de las prisiones por lo menos solo ha llegado a las cuestiones de sexo, pero ¿y el día que un preso afirme que se siente (o se autopercibe, como dice toda esta tropa) menor de edad y exija ser internado en un centro de menores? ¿Y si se siente demasiado mayor y pede ser internado en una residencia de ancianos?

¿Y si el preso se autopercibe como perro y exige ser internado en una residencia canina?

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí