La aviación rusa bombardea el equipo abandonado en su precipitada huida de la Isla de las Serpientes

A estas alturas de la guerra de Ucrania nadie debería sorprenderse del pobre desempeño del Ejército ruso en este enclave del Mar Negro. Todo lo ocurrido en la Isla de las Serpientes no es más que una demostración de esta torpeza.

Ahora es muy fácil hablar pero en los meses anteriores ha habido opiniones para todos los gustos sobre si a Rusia le compensaba o no mantener la ocupación de la isla de las serpientes. Lo ocurrido en esta última semana demuestra que no.

En primer lugar habría que preguntarse si la isla de las serpientes era un lugar estratégicamente interesante para Rusia. Hoy día, cuando la movilidad de las unidades es básica para su supervivencia , fijar una unidad en un territorio tan pequeño parecía a primera vista peligroso. Todavía más peligroso sería si esas unidades estuviesen relativamente cerca del enemigo y alejada de las propias.

En segundo lugar, está meridianamente claro que los medios antiaéreos con que estaban dotadas las tropas allí estacionadas eran totalmente insuficientes pero, además, la situación había empeorado desde el hundimiento del crucero Moshka que era el encargado de dar cobertura antiaérea en el Mar Negro.

En tercer lugar, la situación ha cambiado radicalmente desde el momento en que la isla ha quedado a tiro de la artillería ucraniana.

La llegada de piezas de artillería occidentales de largo alcance, bien de tubo, bien lanzadores de cohetes de precisión, ha puesto a la guarnición rusa de la Isla de las Serpientes en el punto de mira de las Fuerzas Armadas ucranianas y los resultados no se han hecho esperar. Ayer los rusos abandonaron precipitadamente la isla porque fueron conscientes de que era imposible defender la posición si les llovían disparos de artillería desde las costas ucranianas.

Lo más increíble de todo ha sido que hoy se ha sabido que los propios rusos están bombardeando la isla, seguramente para destruir cantidades ingentes de material y municiones que fueron abandonadas en una huida mal organizada. Como irónicamente dicen en algunas cuentas de Twitter, se sabe que el bombardero que ataca la isla es ruso porque tres de las cuatro bombas lanzadas caen sobre el mar y solo una de ellas acierta en la isla. Esto se debe a que el avión ruso utiliza bombas tontas y seguramente no se trate de un piloto experto ya que la aviación rusa dedica poco presupuesto al entrenamiento de sus pilotos. Todo esto suena coherente a la vista de la torpeza demostrada por cada uno de los escalones de la máquina militar rusa.

Resulta curioso comprobar como hace apenas un mes, dos bombarderos ucranianos Su-27 fueron capaces de lanzar tres bombas en una pasada ¡y acertar con las tres!
En este vídeo que tienes a continuación, grabado por un dron Bayraktar desde muy lejos, como el anterior, se ve como los aviones de Ucrania lanzan las bombas (a la vez que varios chaffs -bengalas para despistar a las defensas antiaéreas-) y posteriormente se producen enormes explosiones en cada uno de los puntos de impacto. Precisión absoluta.

Es posible que en los próximos meses veamos más sucesos como éste en el que la precisión se impone a la fuerza bruta y el ejército ruso acabe retirándose de Ucrania ante la absoluta imposibilidad de combatir en inferioridad de condiciones.

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