Se trata principalmente de un flujo pendular de aproximadamente 25.000 venezolanos que entran a Colombia para aprovisionarse de bienes de primera necesidad pero al menos 3000 de ellos entran con vocación de permanencia en Colombia o para proseguir su migración hacia otros países de la región. Se trata del movimiento de personas más rápido de las últimas décadas.

Se estima que hay una gran parte de migrantes no registrados: hay ocho pasos oficiales entre Venezuela y Colombia pero existen más de 300 trochas o accesos informales con tránsito de población diario.

Las entradas y salidas de venezolanos en la frontera de Cúcuta no cesan.

Nos lo cuenta desde Cúcuta Luis Fernando Ramírez, coordinador de Acción contra el Hambre en el departamento de Norte de Santander. “La gente viene para comprar comida, medicamentos, artículos de higiene y bienes de primera necesidad o para vender joyas, pequeños equipos de tecnología… muchas mujeres están vendiendo su cabello.

Aunque muchos se regresan en el día, la permanencia de 90 000 personas cada mes supone una presión constante para un departamento poco poblado como este”. “Además estamos hablando de una zona donde sigue operando grupos armados por lo que estamos hablando de una zona doblemente afectada”, subraya.

32 días caminando hasta Perú

En estos momentos más de un millón de venezolanos están en Colombia. “Aunque las autoridades colombianas y las organizaciones estamos trabajando a destajo, la situación está sobrepasando las estimaciones. Muchas personas entran por Cúcuta para llegar a Rumichaca y su destino final es Perú. Caminar este recorrido son 32 días de camino. Al principio detectábamos que eran unas 20-30 personas al día. Ahora son 200 o 300 personas diarias. Ha aumentado el número de niños y niñas que hacen este recorrido, así como mujeres embarazadas y personas con discapacidad. La situación de vulnerabilidad, los episodios de trata y la inseguridad alimentaria dificulta la atención de las personas migrantes”, explica Ramírez.

No se están contando todas las llegadas

Ramírez advierte también del problema del sub-registro. Hay más de 300 pasos informales por las que están entrando personas sin registrar: “son personas que migran en situación de irregularidad, que no tienen documentación legal. A veces la gente tiene miedo porque piensan que estos documentos van a ser para investigarlos o que puede llegar a sufrir represalias por quedar registrada esta información”.

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