En un proceso que se viene acelerando durante los últimos años y atribuido por muchos investigadores al cambio climático, el sargazo ha cubierto los populares bancos de arenas blancas, volviendo de color marrón las transparentes aguas y dejando un desagradable olor a medida que se descompone, que ha puesto en guardia a los residentes, a las empresas y, obviamente, a los turistas.

En los últimos años, los hoteles han colocado redes para tratar de mantener el sargazo en el agua, lejos de las playas, mientras que trabajadores y voluntarios limpiaban la orilla con palas y rastrillos, recogiendo varias toneladas diarias pero la limpieza lleva mucho tiempo y es costosa y, para muchos, ineficaz.

Este año, unos 1.000 kilómetros de playas mexicanas han sufrido la invasión de las algas, incluyendo Cancún, Playa del Carmen y Tulum en el estado de Quintana Roo. La infestación ha empeorado cada año desde que se produjo por primera vez, en 2014. La limpieza de las playas este año costará $36.7 millones, según la asociación de hoteles Cancún-Puerto Morelos.

El mes pasado, el gobierno de Quintana Roo declaró el estado de emergencia sobre el tema, describiéndolo como un «desastre natural inminente». Pero a falta de soluciones factibles, el problema, que también afecta a otras partes del Caribe, es poco probable que desaparezca pronto.

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