Por primera vez en más de 200 años, un emperador japonés ha abdicado el Trono del Crisantemo. Antes de Akihito, ningún emperador había abdicado del trono desde Kokaku en 1817.

«Desde que ascendí al trono hace 30 años, he desempeñado mis funciones como emperador con un profundo sentido de confianza y respeto por el pueblo, y me considero muy afortunado de haber podido hacerlo», dijo el emperador Akihito en una ceremonia celebrada el martes por la noche en el Palacio Imperial de Tokio.

«Agradezco sinceramente a las personas que me aceptaron y apoyaron en mi papel como símbolo del Estado», dijo el dirigente de 85 años, y concluyó con un ruego por «la paz y la felicidad de todos los pueblos de Japón y del mundo».

Akihito, que sirvió durante 31 años, fue el primer emperador en servir en el papel puramente simbólico establecido por la constitución japonesa posterior a la Segunda Guerra Mundial, redactada por los Estados Unidos. También fue el primer emperador en casarse con una plebeya, que se convirtió en la emperatriz Michiko.

El día anterior a su abdicación estuvo lleno de rituales. Según la mitología japonesa, la línea imperial de 2.600 años comienza con la diosa del sol sintoísta Amaterasu Omikami. Al amanecer, Akihito le dijo a la diosa del sol que iba a abdicar. Más tarde, en la ceremonia de abdicación, Akihito terminó simbólicamente su reinado devolviendo los «tres tesoros sagrados» -un espejo, una espada y una joya- que simbolizan el trono.

En la ceremonia de la noche, el Primer Ministro Shinzo Abe prometió «seguir haciendo todo lo posible para que Japón sea un país pacífico, lleno de esperanza y del que podamos estar orgullosos».

El hijo de Akihito, Naruhito, ascenderá al trono el miércoles. Naruhito -que estudió en Oxford- es considerado un monarca cosmopolita y se espera que continúe el trabajo de su padre para llevar la monarquía imperial a la era moderna. Está casado con Masako, de origen plebeyo y que arrastra una depresión desde hace varios años supuestamente causada por la rigidez de la vida en palacio. Con el gobierno de Naruhito, comenzará la nueva era imperial de «Reiwa» (que viene a significar «armonía que trae esperanza»).

Akihito insinuó por primera vez su intención de abdicar en 2016, cuando pronunció un discurso en el que reflexionó sobre su avanzada edad y sobre las consecuencias que su duro horario diario estaba teniendo para su salud. Abe anunció en diciembre de 2017 que Akihito renunciaría al trono en abril de 2019. La ley dice que los emperadores gobiernan de por vida, pero el Parlamento japonés aprobó una norma excepcional, permitiendo que Akihito se retire ya que la mayoría del pueblo japonés apoya la decisión del anciano emperador.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí