Todo depende de los números que cada uno decida creerse porque las cifras siguen sin estar muy claras y se sospecha que la mayoría de los países rebajan la mortalidad del virus y el número de contagiados, bien para que no cunda el pánico, bien para atribuirse los resultados de su fantástica gestión.

El hecho es que según las cifras que se miren, la mortalidad del COVID-19 está entre el 0,1% y el 0,7% de la población infectada. Es importante aclarar que «población infectada» es un término mucho más amplio que población diagnosticada y enormemente más inclusivo que población hospitalizada. Población infectada incluye a todos los infectados, independientemente de que «expresen» los síntomas o sean diagnosticados; de hecho la inmensa mayoría de los contagiados no se harán las pruebas de diagnóstico ni serán hospitalizados por padecer síntomas graves.

Y los números, en cualquiera de los casos, son para asustarse: sí ASUSTARSE.

Supongamos que:

  • el sistema sanitario español está dimensionado para atender 15.000 pacientes graves/contagiosos que pasan dos semanas hospitalizados antes de curarse o morir
  • la epidemia va a durar seis semanas (ya llevamos una)
  • el porcentaje de contagiados de la población total puede ir del 10 al 30 o al 60
  • la mortalidad sobre contagiados puede ser del 0,1%, del 0,4% o del 0,7%

En el mejor de los casos, tendremos 4,5 millones de infectados de los que morirán 4.500 en las próximas cinco semanas, es decir 900 a la semana, poco más o menos como hasta ahora. Asumible, como la gripe de todos los años.

En el peor de los casos tendremos 27 millones de infectados, de los que morirán 190.000 personas que requerirían unas 50.000 plazas de cuidados intensivos pero ¡sólo hay un tercio de esas disponibles! ¿A quién se dejaría morir en estos casos?

Y ahora, lo peor de todo es que toca pasar de números a personas. En los próximos días vas a empezar a escuchar que dos números más allá en tu calle ha muerto una señora mayor y en la calle de al lado un hombre que no lo era tanto y que deja mujer y dos hijos y cada vez el goteo será más cercano y entonces, sólo entonces, se entenderá la gravedad de la epidemia que se nos está echando encima.

Ante esto tienes dos opciones: puedes informarte, analizar y tomar las medidas que creas más eficaces para ti y tu familia o puedes esperar a que los políticos resuelvan tus problemas.

¿Es o no es para preocuparse?

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