Más Madrid exige a Ayuso refugios climáticos para que los madrileños no sufran con las olas de calor

La presidenta  de la Comunidad de Madrid tiene un trabajo adicional con la oposición que le ha tocado enfrentar: desmontar una a una las sandeces que le van proponiendo.

La última ha venido desde Más Madrid, el partido que en aquella comunidad autónoma lidera Mónica García, quien se da a conocer como médica y madre, y consiste en crear espacios con aire acondicionado para proteger a la población en los episodios de calor intenso que cada vez más se producen en la España interior.

Según la propuesta, se trataría de crear espacios distribuidos por Madrid y el resto de pueblos y ciudades de la comunidad autónoma en los que la temperatura estuviese rebajada con aparatos de aire acondicionado para que la población no sufra los rigores del calor veraniego. Por supuesto, faltaría más, la propuesta viene plagada de conceptos creativos como «pobreza térmica» y críticas a los ricos que no necesitan estos espacios porque ellos ya tienen aire acondiconado.

¿De verdad?

Tenemos un déficit público descomunal con una deuda pública que no para de crecer, cada vez hay menos trabajo y van cerrando más empresas, crecen los embargos de viviendas, la población se empobrece con una inflación galopante (mientras las administraciones públicas gastan dinero a manos llenas y anuncian planes para contratar a 40.000 funcionarios más) ¿y lo único que se les ocurre es otra forma más de aumentar el gasto público?

Ahora, hoy viernes 10 de junio, estamos en una ola de calor de las que cada vez son más frecuentes en España, es verdad pero eso no significa que haya que pagar más impuestos para que pongan polideportivos con aire acondicionado donde la gente se siente fresquita. ¿O es que todo eso es gratis?

No se explica en la proposición cómo se va a decidir dónde instalar esos espacios y quién va a decidir a qué temperatura se ponen pero es de suponer que será necesario contratar a más funcionarios para que gestionen esos paraísos térmicos, incluidos los que sustituyan estén de baja porque pasen demasiado frio por estar todo el día en lugares demasiado refrigerados. ¿O no están pensando en funcionarios de carrera sino en una «Fundación para la Justicia Térmica» donde se repartan los cargos en función del número de escaños en el parlamento regional? ¿Otro chiringuito más?

Y ya el colmo, en medio del debate sobre la propuesta ha aparecido el término «machismo climático» por parte de una parlamentaria de Podemos que ha acusado a los hombres que llevan chaqueta por hacerlas sufrir con el frio.

En el fondo no es que se lo pongan fácil a Ayuso, que también, sino que de lo que se trata es de que cada cuatro años los electores tienen que decidir sobre quiénes van a gestionar los dineros públicos y con estas cabezas en el parlamento autonómico de uno y otro lado, la gente lo tiene claro y votan en consecuencia.

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