Published On: Sab, Oct 27th, 2007

Los síntomas de la esquizofrenia

Europa Press

Las variaciones localizadas en un gen parecen estar implicadas en la severidad de los síntomas de la esquizofrenia, así como en la respuesta del paciente al tratamiento farmacológico. Así se desprende de un trabajo de investigación elaborado en la Clínica Universitaria de Navarra por los psiquiatras Patricio Molero y Felipe Ortuño, y la bióloga Ana Patiño.

El estudio fue publicado recientemente en la revista científica americana “The Pharmacogenomics Journal”, del grupo Nature. El trabajo forma parte de la tesis doctoral de Patricio Molero, dirigida por los doctores Felipe Ortuño y Ana Patiño, según informó el centro médico.

La esquizofrenia es una enfermedad mental grave que puede alterar diversas funciones mentales, tales como la percepción, el pensamiento, la afectividad y la voluntad.

Aunque su origen es en gran parte desconocido, “algunos avances de la investigación en las últimas décadas apuntan la importancia de la contribución de factores genéticos, además de alteraciones en la neurotransmisión y en el neurodesarrollo”, describió el doctor Molero.

El artículo lleva como título “Implicaciones clínicas y valor pronóstico de cinco polimorfismos del gen de la catecol o-metiltransferasa (COMT) en los trastornos del espectro de la esquizofrenia”.

La justificación del estudio se basa en que “el gen COMT aparece ya descrito en trabajos previos como uno de los genes candidatos dentro de la hipótesis genética de la esquizofrenia”, adviertió el especialista.

La función de la enzima COMT (producida o codificada por el gen del mismo nombre) es la degradación de la dopamina, un neurotransmisor cerebral que interviene en el proceso cognitivo, en una región del cerebro denominada córtex prefrontal.

En el gen estudiado se observa una variación genética funcional, que afecta a la actividad de la enzima. Una variación (polimorfismo) origina “que la enzima adquiera mayor actividad a temperatura corporal normal”, según explicó el doctor Molero.

A su vez, la mayor actividad enzimática provocaría una menor función dopaminérgica en el córtex prefrontal, al tiempo que, por un mecanismo enzimático de retroalimentación, se produciría un incremento de función dopaminérgica en regiones subcorticales.

Según este mecanismo, “la disminución de la función dopaminérgica en el córtex prefrontal se podría relacionar con la aparición de unos síntomas característicos de la esquizofrenia, englobados bajo la denominación de síntomas negativos”, apuntó el psiquiatra.

Entre ellos, figuran la falta de motivación, dificultades para la organización de tareas y para iniciar y persistir en actividades encaminadas a conseguir un fin concreto. El aplanamiento afectivo y las dificultades cognitivas serían otros síntomas negativos.

A su vez, el exceso de función dopaminérgica en otras regiones subcorticales parece que podría contribuir a la manifestación de otro tipo de síntomas característicos de la esquizofrenia. Se trata de los llamados síntomas positivos, que corresponden a las alucinaciones y los delirios.

Los objetivos del trabajo fueron, en primer lugar, la búsqueda en este gen de un conjunto de variaciones que se asociaran con la enfermedad en la muestra estudiada.

Un segundo propósito fue investigar si la existencia de un genotipo específico para una variación genética funcional (denominada Val158Met) “ejerce una influencia sobre el pronóstico de la enfermedad, es decir, sobre la severidad de los síntomas psicóticos y sobre la respuesta al tratamiento neuroléptico”, describió el especialista.

Del estudio se obtuvo, como primer resultado, que “el estatus de enfermedad global se asoció de forma significativa con un conjunto de variaciones genéticas o haplotipo”, señaló el doctor Molero.

Se observó además una asociación entre la esquizofrenia y un determinado genotipo, el denominado Val/Val para la variación genética llamada Val158Met.

Se constató, asimismo, que los pacientes diagnosticados de esquizofrenia con este genotipo presentaban una mayor severidad de los síntomas psicóticos y una respuesta al tratamiento farmacológico ligeramente peor.

Por tanto, las conclusiones extraídas de la investigación son dos. Por un lado, se constata que la variabilidad genética del gen COMT “parece estar implicada en la sintomatología psicótica del fenotipo estrecho de la esquizofrenia, más que en los trastornos relacionados con la enfermedad”, argumentó.

Además, los resultados, aunque son preliminares, sugieren “una posible influencia del polimorfismo Val158Met del gen COMT en la severidad de los síntomas psicóticos, así como en la respuesta al tratamiento farmacológico”, subrayó el facultativo.

El trabajo fue galardonado en el XI Congreso Nacional de Psiquiatría, celebrado recientemente en Santiago de Compostela, con el premio “Amadeo Sánchez Blanqué” sobre Investigación Clínica en Psiquiatría, concedido por la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica.

A partir de los resultados obtenidos, el grupo de trabajo del departamento de Psiquiatría de la Clínica Universitaria de Navarra se plantea como proyectos futuros el estudio de un mayor número de genes, así como continuar con la investigación de la influencia del componente genético en las enfermedades mentales, especialmente en la esquizofrenia y en el trastorno bipolar.



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