Published On: Dom, Oct 23rd, 2011

Dos “fóbicos en vías de recuperación” al estilo Allen protagonizan “Medianeras”, una historia urbana de soledad

Europa Press

Dos personajes “fóbicos en vías de recuperación” al estilo de los de Woody Allen protagonizan la coproducción hispano-argentina “Medianeras”, una historia en la que el urbanismo y sus efectos en la vida, sumada a la soledad, determina las vidas.

Mariana y Martín son dos personajes “con sus fobias y sus neuras” al estilo de los salidos de la imaginación de Woody Allen –se le rinde homenaje en la historia con la inclusión de unas escenas de “Manhattan”–, según la actriz Pilar López de Ayala, y sobre ellos se sustenta “Medianeras”, cuyo rodaje, según la actriz, fue una experiencia “maravillosa” y “sorprendente” al principio por el hecho de que el director, Gustavo Taretto, no se decantase por una actriz argentina.

No obstante López de Ayala, “insensata e inconsciente”, se “lanzó” al proyecto y al personaje de Mariana, una mujer que trata de “conectar” consigo misma y de aprender a quererse, algo parecido a lo que le ocurre a Martín, interpretado por Javier Drolas, quien en la rueda de prensa posterior a la proyección ha explicado que su primer contacto con “Medianeras” fue en 2004 ya que este título fue, en su primera versión, un cortometraje cuyo éxito está avalado por más de 40 premios internacionales y que López de Ayala no quiso ver hasta el fin del rodaje.

En la película, que se ha llevado la primera ovación del festival y que se estrena en España en la tercera semana de noviembre, Taretto rodea las fobias con un toque cómico, según el productor Lluis Miñarro, quien ha apuntado a ese hecho, al “swing” que permite abordar temas delicados, como la “gracia” de la película.

El resultado es un largometraje con el tono de las comedias americanas que “gustan a todos”, las de los años 60, que aún gozan de la “frescura” que no tienen las actuales, según Miñarro, quien ha avalado el éxito de “Medianeras” en los cuatro meses que lleva proyectándose en la misma sala de París.

“Es una comedia especial, hace una reflexión muy interesante sobre el urbanismo y cómo nos condiciona”, ha asegurado el productor, quien ha ensalzado también la “suerte” que siempre le ha dado su participación en la Seminci, festival que se decantó para su 56 edición por “Medianeras” tras su paso por Berlín.

Con visos de segunda parte, reto por el que a los dos actores les gustaría apostar, según reconocieron frente a un Miñarro reacio –“no hago más de dos películas con el mismo director”–, “Medianeras” reúne a López de Ayala, elegida por el director tras su trabajo en “La ciudad de Silvia”, y Drolas, un actor “emergente” y un “cohete” en Argentina, según la actriz española, quien por otro lado se ha mostrado partidaria de realizar trabajos muy distintos en los que se siente “cómoda”.

LA FINANCIACIÓN

La financiación de los trabajos cinematográficos fue otro de los temas abordado por Miñarro, quien ha reconocido la creciente dificultad de hacer cine sin subvenciones y ha calificado de “ridícula” la partida que los Presupuestos Generales del Estado dedica a la Cultura así como el 0,7 por ciento de los Presupuestos de Cataluña.

“Si encima recortamos eso, la mitad de la industria desaparece”, ha señalado antes de matizar que no sucede sólo en el caso de España ya que si el cine europeo no hubiera estado subvencionado, habría sido “arrollado” por el marketing de la industria americana.

Por ello y frente a las cada vez mayores dificultades, Miñarro optó por adaptarse a trabajar sin subvenciones ya que, aclaró, sí hay manera de hacerlo, como ha sucedido en el caso de trabajos rodados con la cámara del director, que también aporta a sus amigos como actores.

UNA HISTORIA ESQUIVA

Vecinos de calle y en busca de su propio espacio tras sendas rupturas, Mariana y Martín, obsesionados con los maniquíes, la arquitectura y los ascensores en el caso de ella e Internet y las fotos, su terapia, en el caso de él, se cruzan pero no consiguen coincidir pese a la similitud de sus personalidades.

Una ciudad, Buenos Aires, en la que el urbanismo y las obras arquitectónicas son consideradas por Martín el origen de todos los males, se convierte en el tercer protagonista de la historia, en la que ambos persiguen salir adelante: él gracias a sus fotos y a la Red y ella, a su trabajo como escaparatista y su adicción a “Wally en la ciudad”, único capítulo del libro en el que el personaje de jersey de rayas y gafas se le resiste.

La parte “sutil y miserable” de los edificios, la medianera, abre una nueva ventana en sus casas (ambas en medio de sendos anuncios publicitarios) pero también en sus vidas, a las que comienza a entrar la luz, la música y, en el caso de Mariana, Internet y el chat, aunque incluso a las nuevas tecnologías se les resiste el encuentro entre dos personas para las que un final es un comienzo gracias a Wally.

EL DIRECTOR

Gustavo Taretto nació en Buenos Aires en 1965; en 1983 comenzó a asistir a diversos talleres de fotografía en blanco y negro y color y al mismo tiempo estudió música y se matriculó en cursos de guión y dirección.

En 1993 empezó a trabajar como creativo publicitario en una agencia y tras 14 años llegó a la Dirección General Creativa de Ogilvy Argentina.

Ha recibido varios premios en festivales de todo el mundo, incluido un León de Oro en 2002; en 1999 ingresó en el taller de José Martínez Suárez, donde ha escrito y dirigido los cortometrajes “Las insoladas”, “Cien pesos” y “Medianeras”, el último de los cuales cosechó más de 40 premios internacionales.

Su cuarto cortometraje, “Hoy no estoy”, fue distinguido con el Leopardo del Mañana al mejor cortometraje en el Festival de Locarno.



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