La cura eficaz de la solitaria –un parásito que puede llegar a ser mortal si se enquista– puede estar más cerca gracias a la secuenciación del genoma de cuatro de sus especies, según un estudio publicado esta semana en Nature, en el que han participado investigadores de varias universidades latinoamericanas.

La secuenciación del genoma de la tenia ayudará a acabar con ella

Taenia solium, una de las especies de tenia que parasitan al ser humano. / Wikipedia

SINC
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13 marzo 2013 19:00

La tenia o solitaria –Cestoda– es uno de los primeros parásitos conocidos por el hombre –ya descritos por Hipócrates y Aristóteles–, pero todavía no existe una cura eficaz y segura. Esto podría cambiar gracias a la secuenciación del genoma de cuatro especies que se publica esta semana en Nature.

Científicos de más de diez centros de investigación han colaborado en la primera secuenciación del genoma de cestodos. El genoma de referencia obtenido –del parásito humano Echinococcus multilocularis– es comparable en calidad y compleción al de los primeros genomas de C. elegans y Drosophila melanogaster –organismos modelo por excelencia–.

El genoma presentado en el artículo presenta gran cantidad de nuevas ‘dianas’ que podrían ser utilizadas para desarrollar nuevos medicamentos o incluso aprovechables por los ya existentes. De esta forma se facilita un punto de inicio para nuevas medidas terapéuticas, muy necesarias según los autores.

La proliferación de larvas de cestodos en órganos vitales –hidatidosis y cisticercosis– son dos de las enfermedades parasitarias más graves, y se incluyen en la lista de 17 enfermedades tropicales olvidadas cuya cura prioriza la OMS.

La proliferación de larvas de tenia en órganos vitales se incluye en la lista de 17 enfermedades tropicales olvidadas cuya cura prioriza la OMS

Las larvas de estos gusanos pueden permanecer de forma asintomática en un huésped humano durante décadas, y terminar causando gran cantidad de enfermedades e incluso la muerte. Un millón de años de vida y dos mil millones de dólares por infecciones de ganado son las pérdidas anuales estimadas.

Estos animales se han adaptado al parasitismo perdiendo estructuras como boca y ojos, y su genoma refleja las mismas adaptaciones. Muchos genes relacionados con el metabolismo de nutrientes han desaparecido al no ser necesarios, pues las tenias se alimentan de comida ya digerida, que absorben a través de la piel.

“Lo más asombroso es la pérdida de genes que han sufrido estos animales” comenta a SINC Matthew Berriman, investigador del instituto Wellcome Trust Sanger de Hinxton (Cambridge). “El diseño del cuerpo lo marcan unos pocos genes, algo lógico puesto que los cestodos tienen un cuerpo muy simple con una estructura muy repetitiva y simétrica” añade.

Los quistes se tratan con quimioterapia

Su genoma también refleja una capacidad de eliminar sustancias tóxicas bastante limitada en comparación con la de sus parientes no parásitos, que podría ser aprovechada para desarrollar nuevos fármacos.

Las capacidades regenerativas de los cestodos los han convertido en un modelo muy apreciado para la investigación con células madre, y el estudio de su genoma revela que las rutas asociadas a las células madre están altamente modificadas en estos animales.

Los quistes producidos por las larvas de tenia son tratados con quimioterapia o mediante intervención quirúrgica, y los únicos medicamentos utilizados hasta el momento detienen el desarrollo de los parásitos más que eliminarlos, por lo que la secuenciación del genoma podría abrir una nueva vía para erradicar esta enfermedad.

“Las tenias tienen un impacto devastador sobre la salud humana”, explica Berriman. “Esperamos que nuestros datos consigan ahorrar años de investigación para obtener mejores medicamentos”, concluye.

Referencia bibliográfica:

Matthew Berriman et al. “The genomes of four tapeworm species reveal adaptations to parasitism”, Nature 2013. DOI: 10.1038/nature12031

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