En 2003, un brote de síndrome respiratorio agudo severo obligó a la OMS a mejorar la respuesta global para el tratamiento de crisis sanitarias. Pasado un decenio, la amenaza de un nuevo coronavirus que ha dejado nueve muertos en Oriente Medio y Reino Unido recuerda la necesidad de colaboración. Esta semana un equipo internacional publica en Nature cómo entra este virus en las células humanas.

Diez años después del SARS descubren el mecanismo de infección del nuevo coronavirus

El SARS Co-V, coronavirus que inició la epidemia de SARS de 2003. / Wikipedia

SINC
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14 marzo 2013 20:00

En febrero de 2003, un médico que traba pacientes con una neumonía atípica en la ciudad china de Guangzhou, visitó a su cuñado en Hong Kong, sin saber que tenía síntomas que se correspondían con el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) causado por un entonces desconocido coronavirus.

Cuando su estado empeoró, el médico ingresó en un hospital, en el que fallecería diez días después. En su breve estancia en Hong Kong tuvo tiempo de contagiar a su cuñado –que moriría poco después–, dos enfermeras y siete clientes del hotel donde se alojó.

Aunque el nuevo virus presenta una mortalidad alta, resulta menos contagioso que el SARS conocido

Los huéspedes del hotel –de Canadá, Singapur y Vietnam– comenzaron una ola de contagios que dejó más de 8.000 afectados en 30 países y casi 800 muertos, con una tasa de mortalidad de uno de cada diez.

La emergencia que se desató en los días posteriores reavivó el debate sobre cómo los países deberían trabajar conjuntamente para combatir crisis sanitarias que traspasan las fronteras. La respuesta internacional al SARS fue un reto que terminó en éxito, gracias a la colaboración de trece laboratorios en diez países, que identificaron y secuenciaron el virus en un mes.

La rápida difusión del coronavirus responsable del SARS (SARS-CoV) en 2003, y de la gripe aviar (H5N1) en 2004 pusieron en evidencia la necesidad de crear un sistema eficaz de detección y respuesta de amenazas sanitarias en un mundo globalizado.

Las Regulaciones Internacionales de Salud (IHR por sus siglas en inglés) fueron revisadas en 2005 pero se enfrentan a varios retos –como su estandarización– que deben ser superados en previsión de futuras pandemias.

Como si intentara recordar la amenaza de hace diez años, un nuevo coronavirus humano (HCoV-EMC) apareció en 2012, y se han detectado quince casos en Oriente Medio –Arabia Saudí, Catar, Jordania– y Reino Unido, de los cuales nueve han fallecido.

Según los autores del artículo, de los 195 países firmantes del IHR, 119 han pedido más tiempo para mejorar sus protocolos de detección, evaluación y respuesta, a pesar de que la fecha límite para ello era junio de 2012, por lo que se preguntan si estaremos totalmente preparados para futuras amenazas.

Guerra contra el nuevo coronavirus

El mecanismo de infección del nuevo coronavirus HCoV-EMC, se publica Nature esta semana. Aunque el virus presenta una mortalidad alta, resulta menos contagioso que el SARS conocido. Por otro lado, el nuevo virus se contagia con mayor facilidad entre especies, por lo que el contagio animal es el principal sospechoso. Sus síntomas pueden ser similares a los del SARS conocido –que afectaba al sistema respiratorio– o producir el fallo de diversos órganos como el riñón.

Científicos de varios centros europeos en colaboración con investigadores saudíes han descubierto la puerta de entrada que este patógeno aprovecha para introducirse en el cuerpo humano. “Esto nos permitirá desarrollar inhibidores que impitan la replicación del virus” explica a SINC Bart Haagmans, investigador del Erasmus Medical Center de Rotterdam (Países Bajos).

Esta ‘puerta’ es una proteína (DPP4) que se encuentra en varios tipos celulares –especialmente en las células renales– y que permite al virus entrar en las células humanas y comenzar a replicarse.

“El siguiente paso es buscar más individuos con síntomas en las áreas donde se ha encontrado el virus y aislarlos para evitar la propagación del patógeno”, concluye Haagmans.

Referencia bibliográfica:

Isabelle Nuttall and Christopher Dye, “The SARS Wake-Up Call”, Science Vol 339, 15 March 2013

V. Stalin Raj et al. “Dipeptidyl peptidase 4 is a functional receptor for the emerging human coronavirus-EMC”. Nature 495, 251-254, 14 March 2013. Doi: 10.1038/nature12005

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