Investigadores de la Universidad de Jaén han identificado en la Sala de los Reyes de la Alhambra, en Granada, un pigmento azulado que se obtenía de una piedra semipreciosa de Afganistán. El hallazgo forma parte de un estudio para conocer y conservar mejor esta sala real.

La Sala de los Reyes de la Alhambra conserva un pigmento azul de Oriente

Los mocárabes de las bóvedas recuerdan a las estalactitas de una cueva. / UJA

UJA
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02 abril 2013 09:36

Un equipo de la Universidad de Jaén (UJA) ha analizado los materiales usados en las decoraciones policromadas de la Sala de los Reyes de la Alhambra. Los resultados aportan nuevos datos sobre cómo fueron creadas estas pinturas y cómo se han ido alterando y restaurando a lo largo de la historia.

“Esta información es vital para saber en qué estado se encuentran actualmente las bóvedas y cómo se puede garantizar su conservación”, subraya María José Ayora Cañada, profesora del Área de Química Analítica de la UJA y responsable del equipo.

En este marco, el estudio ha revelado la utilización de un pigmento azul preparado a partir de lapislázuli, una piedra semipreciosa que desde la antigüedad se obtenía de minas situadas en las montañas de Afganistán.

“El uso de un material extremadamente caro como éste refleja la importancia de este palacio y la riqueza con que fue decorado”, destaca Ayora. 

Mocárabes, luz láser y oro

La Sala de los Reyes es una amplia estancia que estaba destinada a reuniones y celebraciones. Se sitúa en uno de los laterales del Patio de los Leones. Sus siete bóvedas están decoradas con mocárabes, unos trabajos en yesería que recuerdan a las estalactitas de una cueva. El trabajo se ha centrado precisamente en el análisis de estos materiales decorativos y los pigmentos de colores que cubren las ‘estalactitas’.

“Estas bóvedas son espacios únicos en los que la sensación que provocan los relieves y los colores de los mocárabes resulta emocionante”, señala la investigadora, cuyo equipo ha colaborado con otro de restauración del Patronato de la Alhambra.

Una de las técnicas empleadas ha sido la espectroscopia raman, un método no invasivo que permite estudiar la obra arquitectónica utilizando la luz de un láser para analizar la composición química del material que lo compone sin tocarlo.

El análisis de los dorados que cubren parte de la bóveda muestra la superposición de muchas capas entre las que se alternan capas de oro auténtico, probablemente de las épocas de mayor riqueza, y capas de estaño pintado que se parecen al dorado metal.

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