El consumo continuado de cocaína disminuye la actividad en la corteza prefrontal del cerebro, y esta relajación induce la búsqueda de la droga de manera compulsiva. Científicos de EE UU han comprobado que encender de nuevo estas neuronas previene el impulso de ir en busca de la droga, por lo que podría ser una prometedora forma de terapia contra la adicción.

El consumo continuado de cocaína disminuye la actividad en la corteza prefrontal del cerebro. / SINC

El consumo continuado de cocaína disminuye la actividad en la corteza prefrontal del cerebro. / SINC

SINC
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03 abril 2013 19:00

Uno de los mayores retos para la rehabilitación de un paciente con adicción a la cocaína es superar la imperiosa necesidad de salir en busca de su droga.

Científicos de la Universidad de California y del Instituto Nacional para el Abuso de la Droga de Baltimore (EE UU) han descubierto que la razón por la que los adictos buscan cocaína de manera compulsiva, a pesar de las consecuencias negativas que esto pueda acarrearles, es una reducción de la actividad de la corteza prelímbica, localizada en el córtex prefrontal.

El estudio, publicado hoy en Nature, también destaca que la causa de que estas neuronas se apaguen es el consumo de la droga de manera continuada.

Antonello Bonci, autor principal del trabajo, explica a SINC que “al encender estas neuronas de nuevo, somos capaces de prevenir el comportamiento compulsivo propio de la adicción que lleva a los cocainómanos a buscar droga”. La técnica que Bonci y sus colegas utilizaron para estimular el cerebro es llamada optogenética, que utiliza luz para modificar genéticamente las neuronas.

“Al encender estas neuronas de nuevo, podemos prevenir el comportamiento compulsivo que lleva a los cocainómanos a buscar droga”

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores utilizaron ratas con comportamientos compulsivos en la búsqueda de cocaína.

Durante varias semanas se entrenó a los roedores para que presionaran dos palancas si querían conseguir una dosis. Una vez habían aprendido, se les sometió a varias sesiones en las que, cuando presionaban las palancas, recibían, además de la droga, un choque eléctrico ligeramente doloroso en las patas. Un 30 % de las ratas persistió en su comportamiento a pesar de los dolorosos shocks.

La causa del comportamiento compulsivo, según los investigadores, es la reducida actividad de la corteza prefrontal que presentaba este grupo resistente a las descargas. “Este experimento es el primero en establecer una relación causa-efecto entre déficits en la corteza y la adicción a la cocaína” explica Bonci.

Encender las neuronas para reducir el impulso

Tras estas observaciones, los animales fueron sometidos a un tratamiento optogenético para reactivar las neuronas de la corteza prelímbica. Al aplicar esta técnica, los animales dejaron de buscar cocaína de manera compulsiva. De la misma forma, cuando se inhibió la actividad de la corteza de animales sensibles a los shocks eléctricos, comenzaron a buscar cocaína obsesivamente.

Estas observaciones abren las puertas a nuevas terapias para la rehabilitación de los pacientes. “Hay técnicas de estimulación cerebral no invasivas que ya se usan y que podrían considerarse como terapias contra la adicción. Un ejemplo es la estimulación magnética transcraneal, que se usa en depresiones y tiene muy pocos efectos secundarios” explica Bonci.

Sin embargo, la técnica solamente inhibe la búsqueda de cocaína en las ratas cuando previamente han sido expuestas al estímulo doloroso. Los investigadores sugieren en el estudio que la estimulación neuronal podría ser eficaz para el tratamiento de los adictos si se asocia su comportamiento a recompensas.

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