Un nuevo estudio, publicado en la revista Gaceta Sanitaria, analiza las concentraciones de nitrato y otros elementos en agua embotellada y municipal en España. El estudio concluye que la cantidad de nitrato presente en el agua municipal no excede los límites legales en ningún caso, aunque difiere entre regiones. Además, subraya que elementos de traza como arsénico, níquel o cadmio están presentes en concentraciones tan pequeñas que son incuantificables en las muestras.

Antonio José Molina

Antonio José Molina, investigador del grupo de Interacción Gen, Ambiente y Salud del Ibiomed. / DiCYT

DiCYT
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06 mayo 2013 09:55

Un grupo de investigadores del Instituto de Biomedicina de la Universidad de León (Ibiomed) ha estudiado las concentraciones de nitrato y otros elementos en agua embotellada y municipal en España.

El estudio, publicado recientemente en la revista Gaceta Sanitaria, se enmarca en una de las tareas del Estudio multi-caso control poblacional de tumores de alta incidencia en España (MCC-Spain), cuyo fin último es analizar la influencia de factores ambientales y su interacción con factores genéticos en cuatro tipos de tumores: cáncer colorrectal, de mama, gástrico, de próstata y leucemia linfática crónica (LLC).

Entre ellos se encuentra la presencia de contaminantes en el agua potable (arsénico, nitratos, cromo, subproductos de cloración, etc), pero también disruptores hormonales –sustancias que alteran el buen funcionamiento de las hormonas–, otros contaminantes orgánicos persistentes o la alteración del ritmo circadiano a raíz de los trabajos con turno de noche, entre otros factores.

En cuanto a la concentración de contaminantes en el agua, Antonio José Molina, uno de los autores del trabajo, explica que se han analizado 227 muestras de agua de 67 municipios españoles y nueve muestras de agua embotellada (las correspondientes a las marcas más vendidas). Entre estos municipios se encuentra la capital leonesa y 12 pueblos de la provincia, que se consideran representativos en función del número de casos de cáncer y de controles que forman parte del estudio MCC, y de un mayor tiempo de exposición de estos pacientes al agua.

“Queremos conocer la exposición que supone el agua y los productos que hay en ella como posibles cancerígenos. Se ha observado que la exposición al agua puede estar asociada a determinados compuestos que pueden ser cancerígenos e interesa estudiar cuáles son los niveles en España, porque hay poca información. El objetivo es conocer a qué cantidad está expuesta cada persona, cuánta hay en un lugar, qué uso del agua hace cada persona y durante cuánto tiempo, y en función de estos datos hacer un modelado sobre el tiempo que ha estado expuesta esa persona a nitratos o a otros componentes”, detalla Molina.

Las muestras, tomadas del agua del grifo de algunos establecimientos de estas localidades, se han analizado íntegramente en el Laboratorio de Salud Pública de Guipúzcoa. “Lo primero que hay que destacar de los resultados es que no hay ningún problema en las muestras analizadas, todas se encuentran por debajo de los límites legales en estos componentes, aunque sí hay variabilidad en algunos sitios respecto a otros”, aclara el investigador.

“No hay ningún problema en las muestras analizadas, todas se encuentran por debajo de los límites legales en estos componentes”

En este sentido, hay que tener en cuenta el origen del agua. “En los pueblos de León procede mayoritariamente de pozos y manantiales, mientras que en la ciudad es agua superficial y procede de embalses. En otros lugares como Barcelona hay desaladoras y dependiendo de este origen nos vamos a encontrar que las concentraciones de compuestos pueden variar”, agrega.

Por ejemplo, en determinadas provincias españolas, como Barcelona o Murcia, se registran unos consumos muy importantes de agua embotellada. “Era algo que casi no se había estudiado y hemos analizado la situación con los mismos resultados, todos está siempre bajo el marco legal”, concluye Molina.

Reclutar distintos tipos de cáncer

El estudio MCC-Spain se puso en marcha en 2008 y actualmente cuenta con la participación de 17 grupos del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), entre ellos el del Ibiomed. Los tumores seleccionados inicialmente para la investigación fueron el cáncer colorrectal, el de mama y el cáncer gástrico, a los que posteriormente se añadió la leucemia linfática crónica (LLC).

El cáncer colorrectal se seleccionó debido a su importancia en términos de incidencia y mortalidad en ambos sexos. El cáncer de mama constituye un importante problema de salud pública en el que los factores de riesgo conocidos explican apenas el 50 % de los casos observados. El cáncer de próstata se ha incluido tanto por su frecuencia como por su carácter hormonal, compartiendo con el cáncer de mama algunas hipótesis etiológicas sobre disrupción endocrina. El cáncer gástrico ha sido elegido por el característico patrón geográfico que muestra y las hipótesis ambientales sugeridas. Finalmente, el LLC ha sido elegido posteriormente en colaboración con el estudio de secuenciación de casos de LLC incluidos en el marco del International Cancer Genome Consortium.

El proyecto implica el reclutamiento de casos de los distintos tipos de cáncer que se compararán con un mismo grupo control. En total, avanza Antonio José Molina, se han reclutado cerca de 10.000 personas a quienes se someterá a un cuestionario estructurado, que incluye información detallada sobre factores sociodemográficos, ocupación, antecedentes personales y familiares, hábitos de vida y dieta; y la obtención de diversas muestras biológicas para la utilización de biomarcadores. Los controles son poblacionales, seleccionados de forma aleatoria a partir de los listados de personas atendidas en centros de Atención Primaria.

Referencia bibliográfica

Herrera, N. E., Kogevinas, M., Vinyals, G. C., Aragonés, N., Boldo, E., Ardanaz, E. A., Azpiroz, L., Ulibarrena, E., Tardón, A., Molina, A.J., … & Villanueva, C. M. (2013). “Nitrato y elementos traza en agua embotellada y municipal en España”. Gaceta sanitaria: Organo oficial de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, 27(2), 156-160.

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