Un reciente estudio realizado por científicos del Lawrence Livermore National Laboratory demuestra que los cambios observados en las precipitaciones globales (en tierra y mar) están directamente relacionados con la actividad humana y no pueden ser explicados solamente por la variabilidad natural. El trabajo se ha publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Las emisiones de gases de efecto invernadero y destructores de ozono afectan a la distribución de las precimpitaciones mediante dos mecanismos. De un lado, las crecientes temperaturas provocarán que las regiones húmedas sean cada vez más húmedas y las secas, cada vez más secas. De otro lado, los cambios en los patrones de circulación atmosférica acerca hacia los polos la ruta de las tormentas y la banda subtropical seca.

© Alina Isakovich / Fotolia

El equipo ha estado comparando las predicciones de distintos modelos con las observaciones reales del Global Precipitation Climatology Project’s, que abarcan desde 1.979 hasta 2.012 y ha encontrado que las variaciones climáticas naturales (como El Niño) no encajan en variaciones globales de los patrones de lluvia: mientras las fluctuaciones naturales en el clima pueden llevar a aumentos o disminuciones de las precipitaciones, no es normal que ambos efectos se produzcan a la vez.

Marvel y Bonfils, autores principales de la investigación, han identificado una huella que permite atribuir los aumentos y redcciones simultáneos de precipitaciones a factores externos.

“La mayoría de los trabajos anteriores se centraban en cambios dinámicos o termodinámicos separadamente. Analizando ambos en conjunto, hemos podido identificar un patrón de cambio en las precipitaciones que responde perfectamente a la introducción en los modelos de factores inducidos por la actividad humana”

Centrándose en los mecanismos que provocan los cambios en las precipitaciones globales y limitando el análisis a la gran escala, donde los modelos son más eficaces reproduciendo el clima actual, “hemos encontrado que los cambios observados via satélite tienen un causa externa y muy posiblemente provenga del Hombre”, ha dicho Bonfils.

 

Así que  siendo cierto que “La lluvia en Sevilla es una maravilla”, la fuerza y el destino de esas lluvias está cambiando no sólo en Sevilla sino en el planeta entero.

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