Las pocas tribus no contactadas que sobreviven en la cuenca del Amazonas avanzan inexorablemente hacia su desaparición por la presión que las distintas industrias extractivas ejercen en la zona. Los supervivientes que han sobrevivido al contacto con “los asentados” han sido integrados en aldeas misérrimas y los que se resisten tienen un futuro difícil frente a las enfermedades de la civilización (la gripe o el sarampión, por ejemplo, para los que no tienen defensas) o la violencia ejercida por colonizadores armados que operan bajo la inoperatividad (cuando no aquiescencia) de los gobiernos regionales. El último episodio que relata Survival es sólo un grito desesperado por la supervivencia.

Indígenas contactados del Amazonas

Tres indígenas awás aislados han establecido contacto con una comunidad awá sedentarizada en el nordeste de la selva amazónica brasileña.

Según se ha informado, Amakaria, la lideresa del grupo, y varios familiares ya habían sido contactados por un equipo del Gobierno brasileño hace algunas décadas, pero decidieron regresar a una vida aislada en la selva.

No está claro por qué el grupo ha establecido contacto en esta ocasión. Sin embargo, un awá sedentarizado dijo a la organización brasileña CIMI: “Estaban rodeados por madereros. Escuchamos muchos ruidos provenientes de motosierras cercanas y de tractores abriendo carreteras para transportar la madera, y había muchos árboles marcados para ser talados. Entonces nosotros dijimos: ‘venid con nosotros, o de lo contrario los madereros os matarán’. Y vinieron con nosotros.”

Los awás no contactados, que suman alrededor de un centenar, están en peligro de extinción. Podrían ser aniquilados por la violencia que ejercen los foráneos que roban su tierra y sus recursos, así como por enfermedades como la gripe o el sarampión frente a las que no tienen inmunidad.

 

 

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