La bacteria, Porphyromonas gingivalis, es la causante de la periodontitis, la forma más grave de enfermedad de las encías. Nuevos hallazgos subrayan la importancia de una buena higiene dental a medida que los científicos buscan formas de controlar mejor esta infección bacteriana común.

«La higiene bucal es muy importante a lo largo de nuestra vida, no sólo para tener una hermosa sonrisa, sino también para disminuir el riesgo de muchas enfermedades graves», afirma Jan Potempa, PhD, DSc, profesor de la Facultad de Odontología de la Universidad de Louisville y jefe del departamento de microbiología de la Universidad Jagiellonian de Cracovia, Polonia. «Las personas con factores de riesgo genéticos que las hacen susceptibles a la artritis reumatoide o a la enfermedad de Alzheimer deberían preocuparse mucho por prevenir las enfermedades de las encías».

Mientras que investigadores anteriores habían advertido la presencia de P. gingivalis en muestras de cerebro de pacientes con Alzheimer, el equipo de Potempa, en colaboración con Cortexyme, Inc. ha obtendio la evidencia más clara hasta la fecha de que la bacteria contribuye al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores compararon muestras de cerebro de personas fallecidas con y sin enfermedad de Alzheimer que tenían aproximadamente la misma edad cuando murieron. Encontraron que la P. gingivalis era más común en muestras de pacientes de Alzheimer, evidenciada por el ADN de la bacteria y la presencia de sus toxinas clave, conocidas como gingipains.

En estudios realizados con ratones, demostraron que la P. gingivalis puede traladarse de la boca al cerebro y que esta migración puede ser bloqueada por sustancias químicas que interactúan con las gingipains. Un medicamento experimental que bloquea las gingipains, conocido como COR388, se encuentra actualmente en los ensayos clínicos de fase 1 para la enfermedad de Alzheimer. Cortexyme, Inc. y el equipo de Potempa están trabajando en otros compuestos que bloquean enzimas importantes para P. gingivalis y otras bacterias de las encías con la esperanza de interrumpir su papel en el avance de la enfermedad de Alzheimer entre otras.

Los investigadores también han encontrado evidencias del papel de la bacteria en la artritis reumatoide y en la neumonía por aspiración, una infección pulmonar causada por la inhalación de alimentos o saliva.

«Las principales toxinas de P. gingivalis, las enzimas de la bacteria que dañan al huésped, son un buen blanco para nuevas intervenciones médicas potenciales para contrarrestar una amplia variedad de enfermedades», dijo Potempa. «Lo destacado de tales enfoques en comparación con los antibióticos es que tales intervenciones están dirigidas sólo a patógenos clave, dejando de lado las bacterias buenas, a las que realmente que necesitamos.»

P. gingivalis comúnmente comienza a infiltrarse en las encías durante la adolescencia. Aproximadamente una de cada cinco personas menores de 30 años tiene niveles bajos de la bacteria en sus encías. Aunque no es perjudicial en la mayoría de las personas, si crece en grandes cantidades, las bacterias provocan que el sistema inmunológico del cuerpo cree inflamación, lo que provoca enrojecimiento, hinchazón, sangrado y erosión del tejido de las encías.

Para empeorar las cosas, la P. gingivalis incluso hace que las bacterias benignas de la boca cambien sus actividades y aumenten aún más la respuesta inmunitaria. Las bacterias pueden viajar desde la boca hasta el torrente sanguíneo a través del simple acto de masticar o cepillarse los dientes.

La mejor manera de evitar que la P. gingivalis crezca sin control es cepillarse los dientes y usar hilo dental con regularidad y visitar al dentista al menos una vez al año, señala Potempa. Los fumadores y las personas mayores, como casi en todo, tienen un mayor riesgo de infección.

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