La extinción de hace 252 millones de años entre los períodos Pérmico y Triásico fue tan dramática y generalizada que los científicos la llaman «La Gran Matanza». La catástrofe mató a más del 95 por ciento de la vida en la Tierra en el transcurso de unos pocos cientos de miles de años (aunque fue más brutal la del Cretácico, la de los dinosaurios, que acabó con el 75% de la vida en el planeta ¡en un mes!).

Paleontólogos de la Universidad de Cincinnati y de la Universidad de Geociencias de China han anunciado que han descubierto un pico de mercurio en el registro geológico de casi una docena de sitios dispersos por todo el mundo, lo que proporciona evidencia innegable de que las erupciones volcánicas fueron las responsables de este cataclismo global.

Las erupciones incendiaron vastos depósitos de carbón, liberando vapor de mercurio a la atmósfera. Inmediatamente después llovió en el mar, creando en los sedimentos marinos alrededor del planeta una firma indiscutble de una catástrofe  que daría paso a la era de los dinosaurios.

«Las actividades volcánicas, incluidas las emisiones de gases volcánicos y la combustión de materia orgánica, liberaron abundante mercurio a la superficie de la Tierra»
Jun Shen, profesor asociado de la Universidad de Geociencias de China.

La extinción masiva ocurrió en lo que los científicos llaman la Frontera Pérmico-Triásica. Mató a gran parte de la vida terrestre y marina antes de la aparición de los dinosaurios. Algunos de los animales extinguidos eran monstruos prehistóricos por derecho propio, como los feroces gorgonópodos que parecían un cruce entre un tigre de dientes de sable y un dragón de Komodo.

Las erupciones ocurrieron en un sistema volcánico llamado las Trampas Siberianas en lo que ahora es Rusia central. Muchas de las erupciones no ocurrieron en volcanes en forma de cono, sino a través de fisuras abiertas en el suelo. Las erupciones fueron frecuentes y duraderas y su furia abarcó un período de cientos de miles de años.

«Típicamente, cuando se producen grandes erupciones volcánicas explosivas, se libera mucho mercurio a la atmósfera»
Thomas Algeo, profesor de geología de la Facultad de Artes y Ciencias McMicken de la UC.

Los investigadores utilizan los afilados dientes fosilizados de criaturas parecidas a la lamprea llamadas conodontes para fechar la roca en la que se depositó el mercurio. Como la mayoría de las otras criaturas del planeta, los conodontes fueron diezmados por la catástrofe.

Las erupciones lanzaron hasta 3 millones de kilómetros cúbicos de ceniza al aire durante este largo período. Para ponerlo en perspectiva, la erupción del Monte St. Helens en Washington en 1980 envió sólo 1 kilómetro cúbico de ceniza a la atmósfera, a pesar de que la ceniza cayó sobre los parabrisas de los automóviles en sitios tan lejanos como Oklahoma.

De hecho, según Algeo, las erupciones de las trampas siberianas arrojaron tanto material al aire, particularmente gases de efecto invernadero, que calentaron el planeta en un promedio de unos 10 grados centígrados.

El calentamiento climático probablemente habría sido uno de los mayores culpables de la extinción masiva, dijo. Pero la lluvia ácida habría contaminado irreversiblemente muchas masas de agua dulce y aumentado la acidez de los océanos del mundo. Y en un agua más caliente se habrían producido muchas más muertes por la falta de oxígeno disuelto.

«A menudo dudamos sobre lo que era más dañino. Las criaturas adaptadas a ambientes más fríos habrían tenido mala suerte», señala Algeo. «Mi suposición es que el cambio de temperatura sería el asesino número uno. Los efectos se verían multiplicados por la acidificación y otras toxinas en el medio ambiente».

Extendiéndose durante un largo período de tiempo, erupción tras erupción impidieron que la cadena alimenticia de la Tierra se recuperara ya que «no es necesariamente la intensidad sino la duración lo que importa. Cuanto más tiempo pasaba, más presión se ejercía sobre el medio ambiente.» según Algeo. Asimismo, la Tierra tardó en recuperarse del desastre debido a que las continuas perturbaciones continuaron destruyendo la biodiversidad.

Shen dijo que la extinción de Pérmico podría arrojar luz sobre cómo el calentamiento global de hoy podría llevar a la próxima extinción masiva. Si el calentamiento global, de hecho, fue responsable de la mortandad de Pérmico, ¿qué presagia el calentamiento para los seres humanos y la vida silvestre hoy en día?

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