Una nueva arma en la guerra contra los mosquitos portadores de la malaria ha llegado justo a tiempo para el verano.

Investigadores de la Universidad de Maryland y del Instituto de Investigación de Ciencias de la Salud de Burkina Faso han descubierto una forma de alterar genéticamente un hongo para producir un veneno mortal de araña que mata a los mosquitos. El hongo, conocido como Metarhizium pinghaense, que ya es mortal para los mosquitos incluso sin el veneno añadido, funciona tan bien que en un ensayo casi mata a toda una población afectada por la plaga de este hongo en 45 días.

«Estamos usando un gen que codifica una sola toxina, una de las muchas toxinas en el veneno de araña», dijo el Dr. Raymond Leger. «La toxina ha sido afinada por nuestro colaborador australiano Glenn King y aprobada para su uso como insecticida por la EPA, por lo que se ha confirmado que esta toxina es segura para todo menos para los insectos».

El veneno de araña que se usa para matar a los mosquitos infectados con la malaria es del mismo tipo que el producido por la araña de tela de embudo de las Montañas Azules Australianas, uno de los arácnidos más peligrosos que existen.

El hongo ha sido genéticamente diseñado para producir la toxina y, según el Dr. Leger, funciona como un insecticida de contacto debido a su capacidad de penetrar la piel del insecto. Leger y su equipo probaron el hongo en África Occidental, en una aldea ficticia encerrada en una cúpula de mosquiteras conocida como «MosquitoSphere».

«Aplicamos las esporas del hongo a una sábana de algodón colgada en nuestras chozas, un mosquito que toca la sábana recoge las esporas; éstas germinan en la piel y envían raíces (técnicamente llamados hifas) que penetran hasta la sangre del mosquito», explicó Leger. «Hemos diseñado el hongo para hacer una toxina, pero de tal manera que la toxina sólo se produce cuando el hongo está en la sangre del mosquito.»

Las hifas, actuando como los «colmillos de araña», depositan la toxina en la sangre que luego mata al mosquito rápidamente. Leger y su equipo están explorando actualmente formas de hacer que el hongo sea barato y fácil de conseguir.

Podría ser de gran ayuda en el África subsahariana, donde se producen la mayoría de las muertes relacionadas con el paludismo. La enfermedad también está aumentando en el sudeste asiático, el Mediterráneo oriental y América del Norte y del Sur. Según la Organización Mundial de la Salud, 219 millones de personas fueron infectadas en 2017 y 435.000 murieron a causa de la enfermedad.

Algunos críticos han señalado que la ingeniería genética de un hongo es una mala idea, ya que podría tener efectos dominó impredecibles en la naturaleza. Criaturas como murciélagos y abejas podrían verse afectadas negativamente, argumentan.

Alejando estas críticas, el Dr. Leger responde: El hongo se usará para atacar a los mosquitos que entran en las casas y éstos no tienen muchos amigos». Hemos probado el hongo para confirmar que no daña a los insectos benéficos como las abejas. El hongo se aplica pegado a una lámina de contención, y tiene grandes esporas por lo que no se dispersa por el viento, Incluso si sale al aire libre no sobrevive mucho tiempo a la luz del sol, por lo que estimamos que los efectos secundarios en el medio ambiente son insignificantes».

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