No es difícil de entender que la capacidad de manejar dispositivos mediante el pensamiento tiene amplísimas aplicaciones en la vida real. No se trata sólo de personas que han sufrido al amputación o la parálisis de un miembro y que, de repente podrían ver que una prótesis o un exoesqueleto les devuelve la capacidad de moverse y ser autónomos. Por poco que se piense, los dispoaitivos manejados por control mental, sin necesidad de insertar implantes en nuestro cerebro abren un campo de trabajo de dimensiones casi infinitas.

Hasta ahora ya se habían conseguido algunos éxitos en el manejo de prótesis y de otros dispositivos mediante sensores instalados en el cerebro de modo invasivo, colocando implantes mediante laboriosos procesos quirúrgicos que requerían ingentes capacidades médicas y tecnológicas.

El reto estaba en conseguir captar las señales del cerebro que se generan para dirigir los movimientos pero sin necesidad de intervención quirúrgica lo que, por contra, se traduce en señales mucho más débiles y que se ven afectadas por el entorno.

Bin He, Director del Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad Carnegie Mellon parece haberlo conseguido usando una innovadora combinación de sensores y aprendizaje automático que les ha permitido captar señales desde cualquier punto del cerebro e interpretarlas una vez separadas del «ruido» circundante.

Hasta ahora su máximo logro es conseguir que un sujeto siga un cursor con la vista y genere en su cerebro «órdenes» para que un brazo robótico siga un cursor que se mueve aleatoriamente en una pantalla, es decir se trata de movimiento en dos dimensiones.

La investigación se ha publicado en la revista Science Robotics y se hizo con sesenta y ocho sujetos a los que se hizo manejar el brazo robótico sólo con sus penamientos con resultados que mejoraban con cada nuevo sujeto (por el algoritmo de mejora mediante aprendizaje automático).

Por ahora queda un ingente trabajo por realizar hasta conseguir que esta tecnología pueda servir de ayuda a personas con discapacidades, primera intención de la investigación, para lo cual se tendrá que seguir mejorando la precisión del sistema y, empezando por dotarlo de la capacidad de interpretar y ejecutar movimientos en tres dimensiones.

«A pesar de los retos técnicos que plantea el uso de señales no invasivas, estamos plenamente comprometidos a llevar esta tecnología segura y económica a las personas que pueden beneficiarse de ella», dice He. «Este trabajo representa un paso importante en las interfaces cerebro-ordenador no invasivas, una tecnología que algún día puede convertirse en una tecnología de asistencia generalizada que ayude a todos, como los teléfonos inteligentes».

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí