Las patatas que se introdujeron por primera vez en Europa estaban estrechamente relacionadas con las variedades andinas y después se cruzaron con las variedades chilenas, según un estudio que acaba de publicarse en la revista ‘Nature Ecology & Evolution’. En el trabajo participan científicos del Instituto Max Planck para la Biología del Desarrollo (Alemania), el Centro Internacional de la Patata (Perú), el Museo de Historia Natural de Londres (Reino Unido), el Real Jardín Botánico RJB-CSIC (España) y el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (España).

Las patatas se originador en los Andes sudamericanos y ahora se encuentran en todo el mundo. Los primeros registros históricos de la patata en Europa se remontan a finales del siglo XVI en España. El desarrollo de estos tubérculos se vio afectado por varios factores ambientales, como la duración del día y la temperatura, que son diferentes en los Andes que en Europa. Así, la extensión de este cultivo en el continente europeo requirió la adaptación a las nuevas condiciones ambientales.

Hernán Burbano y sus colegas secuenciaron los genomas de patatas históricas chilenas y europeas de los años 1660–1896. Algunos ejemplares analizados fueron recolectados por Darwin en el viaje del Beagle. Los autores también secuenciaron genomas de variedades locales modernas sudamericanas y europeas.

Encontraron que las patatas europeas más antiguas, recolectadas durante 1650–1750, derivaban de los Andes. En los siguientes 100 años, estas patatas se cruzaron en el continente con otras patatas procedentes de Chile recién introducidas. Ya en el siglo XX, las patatas cultivadas en Europa intercambiaron genes con otras especies de patatas silvestres.

Asimismo, los investigadores hallaron que las patatas europeas modernas tienen una variante del gen CDF1 que está vinculada a una adaptación a días más largos. Además encontraron variantes del gen CDF1 en muestras europeas del siglo XIX, pero no en las muestras de 1650–1750. Esto sugiere que los alelos de este gen surgieron por primera vez en Europa, aunque también podría ser posible, aunque extraño, que estuvieran presentes en Chile durante la época precolombina.

El equipo concluye que el cruce de múltiples variedades de patatas sudamericanas en Europa, junto con el cruce con especies silvestres, ha contribuido a la actual variedad de patatas europeas.

Referencia
Gutaker, R. M. et al. (2019). The origins and adaptation of European potatoes reconstructed from historical genomes. Nature Ecology & Evolution https://doi.org/10.1038/s41559-019-0921-3

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