En un artículo publicado el jueves en la revista Science, la oceanógrafa y paleontóloga de la Universidad de Yale, Elizabeth Sibert, y Leah Rubin, entonces estudiante de grado en el College of the Atlantic en Bar Harbor, Maine, escribieron que las poblaciones de tiburones aún no se han recuperado de una abrupta extinción que ocurrió hace veinte millones de años.

Al estudiar los dientes de tiburón y otros microfósiles marinos enterrados en los sedimentos de las profundidades del Pacífico, la pareja descubrió que la diversidad actual de tiburones era sólo un «pequeño remanente de un conjunto mucho mayor de especies» eliminadas por la extinción del Mioceno.

«Estudio los dientes de peces fosilizados y las escamas de tiburón -un grupo de microfósiles particularmente especializado en el ya pequeño campo de la micropaleontología-, por lo que no se sabe mucho sobre ellos», explica Elizabeth Sibert. «Decidimos generar un largo registro de abundancia de fósiles de peces y tiburones, que se remonta a muchos millones de años en el mismo lugar, sólo para ver cuál era la variabilidad normal de fondo. … Lo que descubrimos fue que la relación entre los dientes de pescado y las escamas dérmicas de tiburón (dentículos) en los sedimentos fue constante durante más de 40 millones de años (desde hace unos 60 millones de años hasta hace 19 millones de años), con aproximadamente un fósil de tiburón por cada cinco de pescado.»

«Sin embargo, hace 19 millones de años, eso cambió repentina y drásticamente, y esa proporción se redujo, a aproximadamente un fósil de tiburón por cada 100 dientes de pez o más», explica Sibert. «Hace diecinueve millones de años no hubo cambios ambientales significativos, por lo que no esperábamos encontrar ningún cambio en la comunidad de vertebrados y mucho menos una enorme extinción de tiburones».

Por eso la causa de la desaparición de fósiles de tiburón sigue rodeada de misterio, señala el artículo, ya que «no se conoce ningún factor climático y/o ambiental que haya provocado esta extinción.»

«Las formas modernas de tiburón empezaron a diversificarse entre dos y cinco millones de años después de aquella extinción, pero sólo representan una pequeña porción de lo que fueron los tiburones», señalan los investigadores.

El estudio también postula que el período del Mioceno temprano fue de «cambio rápido y transformador para los ecosistemas de océano abierto».

Los hallazgos de Sibert y Rubin -que ahora es un estudiante de doctorado entrante en el Colegio de Ciencias Ambientales y Forestales de la Universidad Estatal de Nueva York- refuerzan los de un estudio anterior que utiliza el mismo conjunto de datos.

En 2018, otro grupo de científicos que analizaba dientes de tiburón procedentes de yacimientos fósiles informó en la revista Current Biology de que el asteroide que acabó con los dinosaurios hace 66 millones de años también mató hasta el 34% de las especies de tiburones.

Sin embargo, los tiburones pudieron sobrevivir millones de años después sin mayores alteraciones.

Aunque el número de estos depredadores pelágicos ha disminuido en los últimos años, principalmente debido a la sobrepesca y a otros factores antropogénicos como el cambio climático, informes recientes de aguas del Pacífico y del Atlántico muestran que las poblaciones de tiburones blancos están en auge.

Aunque la «temporada de tiburones» de 2021 acaba de empezar, se han marcado más de 100 tiburones blancos juveniles en la costa del sur de California y un estudio publicado recientemente en la revista Biological Conservation descubrió que entre 2011 y 2018 el número de grandes tiburones blancos en aguas del Pacífico había aumentado notablemente.

Los autores del informe también sugirieron que se había producido un «aumento regional similar en el número de tiburones blancos en la Zona Económica Exclusiva de Estados Unidos del noroeste del Atlántico», citando una investigación de 2014 que pronosticaba una perspectiva optimista para la recuperación del tiburón blanco en el Atlántico.

No obstante, un informe publicado en enero en la revista Nature reveló que la abundancia mundial de tiburones y rayas oceánicos ha disminuido en un 71% desde 1970.

Hay más de 500 especies de tiburones, según el Portal del Océano del Smithsonian, que calcula que 100 millones mueren cada año a causa de la pesca.

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