Los productos de cannabis demuestran una reducción a corto plazo del dolor crónico, pero poco más, y muchos efectos secundarios

Una revisión sistemática de los estudios llevados a cabo hasta ahora realizada por investigadores de la Oregon Health & Science University ha puesto de manifiesto que las pruebas que respaldan la eficacia de los productos relacionados con el cannabis para tratar el dolor crónico son sorprendentemente escasas.

Los investigadores encontraron pruebas que apoyan un beneficio a corto plazo en el tratamiento del dolor neuropático con dos productos sintéticos aprobados por la FDA estadounidense con un 100% de tetrahidrocannabinol: dronabinol (bajo el nombre comercial de Marinol) y nabilona (Cesamet). Ambos productos provocan también notables efectos secundarios, como sedación y mareos, según la revisión.

Otro producto, un aerosol sublingual con THC y cannabidiol a partes iguales, extraído de la planta de cannabis, conocido como nabiximols, también muestra evidencias de un ligero beneficio clínico para el dolor neuropático, aunque ese producto no está disponible en EE.UU. Este producto también produce considerables efectos secundarios, como náuseas, sedación y mareos.

L a autora principal, Marian S. McDonagh, farmacéutica y profesora emérita de informática médica y epidemiología clínica en la Facultad de Medicina de la OHSU afirma que

«En general, la escasa cantidad de pruebas nos sorprendió a todos. Con tanto revuelo en torno a los productos relacionados con el cannabis y la fácil disponibilidad de la marihuana recreativa y medicinal en muchos estados, los consumidores y los pacientes podrían asumir que habría más pruebas sobre los beneficios y los efectos secundarios.
Por desgracia, hay muy poca investigación científicamente válida sobre la mayoría de estos productos. Sólo hemos encontrado un pequeño grupo de estudios observacionales de cohorte sobre los productos de cannabis que están a la venta en alguns estados pero esos estudios no fueron diseñados para responder a las preguntas importantes a nivel científico sobre el tratamiento del dolor crónico».

Oregón, Washington y otros 20 estados norteamericanos han legalizado la marihuana medicinal y recreativa pero los investigadores se han encontrado con que muchos de los productos ahora disponibles en los dispensarios de Estados Unidos no han sido estudiados con el mismo rigor que cualquier medicamento.

El coautor Roger Chou, M.D., director del Centro de Práctica Basada en la Evidencia del Pacífico Noroeste de la OHSU además afirma que

«Los productos de cannabis a la venta varían bastante en términos de su composición química y en las cantidades de principios activos y esto podría tener efectos importantes en términos de beneficios y daños para los pacientes. Eso hace que todo sea más difícil, ya que los efectos de un producto basado en el cannabis comprado en una tienda puede no ser la misma que la del mismo producto y en la misma cantidad comprado en la tienda de enfrente».

Los autores de este trabajo localizaron más de 3.000 estudios en la literatura científica hasta enero de este año pero solo dieron con 25 de ellos con pruebas científicamente válidas: 18 estudios controlados aleatorios y siete estudios observacionales de al menos cuatro semanas.

Los efectos del cannabis y los productos relacionados se basan en su capacidad para imitar el sistema endocannabinoide del propio organismo. Este sistema está compuesto por receptores y enzimas en el sistema nervioso que regulan las funciones corporales y pueden afectar a la sensación de dolor. En la revisión de las pruebas, los investigadores clasificaron los tipos de productos en proporciones altas, comparables y bajas de THC y CBD y compararon sus beneficios y efectos secundarios.

El dronabinol y la nabilona encajan en la categoría de alta proporción de THC y CBD, con un 100% de THC (sin CBD), mostrando el mayor beneficio entre los productos estudiados, con un meta-análisis de los seis estudios controlados aleatorios que demostraron beneficios estadísticamente válidos para aliviar el dolor neuropático en comparación con un placebo.

Sin embargo y a diferencia de lo que se exige al medicamento más leve, ninguno de estos estudios hace un análisis de efectos secundarios ni a corto ni a largo plazo ni se compara su eficacia con otros medicamentos existentes.

«Honestamente, el mejor consejo es hablar con su médico de cabecera sobre los posibles tratamientos para el dolor crónico» afirma desconfiadamente McDonagh.

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