Todo el mundo sabe que es conveniente tener actualizado el sistema operativo del ordenador y llevar al día las constantes updates que envían los fabricantes por temas, principalmente, de seguridad pero también sabemos que no siempre se puede disponer del hardware necesario para hacer funcionar con fluidez los últimos programas publicados. Existe cierta tensión entre la obsolescencia y las prestaciones.

En Steam lo tienen claro y han decidido que a partir de este año, desde ya, dejan de dar soporte a los ordenadores equipados con Windows XP y Windows Vista. La compañía sugiere a quienes todavía usan esos sistemas operativos que ya es hora de irse actualizando a una versión más reciente de Windows (aunque hoy día la única disponible es Windows 10).

La razón de este cambio, además del esfuerzo que supone mantener a personal y equipos dedicados a mantener la compatibilidad con sistemas operativos a todas luces obsoletos, está en que las últimas actualizaciones de Google Chrome han provocado que deje de funcionar en esos ordeadores antiguos y resulta que Steam, la tienda, la biblioteca y todo el interfaz está construido sobre una modificación del navegador de Alphabet, el cual requiere, como mínimo, Windows 7 para funcionar.

De este modo, los equipos con Windows XP y Vista dejan directamente de acceder a la tienda y al resto de funciones de Steam y no pueden ejecutar sus juegos (los que todavía pudiesen ejecutar sus ordenadores).

De todos modos, el cambio tampoco supondrá ningún cataclismo en la comunidad de usuarios de Steam, por lo general jugones con buenos equipos pero, por si acaso, la plataforma había hecho sus deberes y ya sabía que el 66% de sus usuarios tienen ordenadores con Windows 10 instalado; el 27% todavía tiene Windows 7; el 7% restante tiene Linux e iOS y sólo el 0,21% de los jugadores mantiene un equipo con Windows XP o Windows Vista.

Pese a que la moda es echarle la culpa a la obsolescencia programada por las multinacionales, en este caso se trata de una obsolescencia real porque los equipos tan antiguos suponen un peligro para sí mismos y para el resto de la comunidad. Por ejemplo, un Ford T tiene hoy día prohibido circular por las autovías y autopistas porque no puede circular a más de la velocidad mínima obligatoria (60 km/h, la mitad del límite de velocidad máxima establecida): un coche a 50 km/h por una autopista es un peligro. Eso no es obsolescencia programada, es simplemente… un trasto. 🙂

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