No hay día en que los ciudadanos/consumidores no tengamos una nueva noticia acerca de la mendacidad con la que las empresas de la «nueva economía» recopilan y procesan nuestros datos. Ahora le toca a la todopoderosa Google, que ha sido descubierta colando micrófonos espía en las viviendas de los ingenuos usuarios que confiaron en su sistema de seguridad Nest Guard (el Guardían del Nido) para proteger sus hogares.

La parte física del sistema Nest Guard es un dispositivo que funciona como sensor de movimiento, panel de control y alarma (y se suponía que nada más).

En principio, el sistema debía servir para montar un servicio de vigilancia del hogar controlable desde el smartphone y con toda su infraestructura en la nube, incluido el servicio Google Assistant. De hecho, ya es arriesgado confiar la seguridad del hogar a una empresa en la nube pero con estas empresas siempre hay una sorpresa más. En realidad, como siempre, dos.

La primera es es que los dispositivos que vendía la compañía Nest, adquirida hace unos años por Google a cambio de unos tres mil millones de euros, incluían un micrófono y a nadie se le había dicho, a los usuarios por supuesto que no, que el micrófono estaba ahí y que podía ser activado desde la compañía, desde la nube, ya sabes, esos seres de luz que nunca hacen nada malo y nunca se equivocan.

La segunda es que la reacción de Google ha sido reconocer que han cometido un error. Lo alucinante es que su portavoz explique (sin morirse de vergüenza) que el error sólo ha consistido en poner ahí el micrófono y no decírselo a los compradores del dispositivo, que ellos lo pusieron ahí por si acaso algún día decidían incluir nuevas prestaciones; lo de escuchar, grabar y analizar las conversaciones privadas dentro de la casa lo ven de lo más normal.

Todavía hay mucha gente que piensa que viniendo de Google esto no puede ser malo y que ellos no tienen nada que ocultar. Algún día se sorprenderán al ver que ha subido el precio de ese viaje a Venecia del que llevan varias semanas hablando en su casa ¡qué casualidad! o de cómo les piden un precio estratosférico por una póliza de salud unos días después de haber reservado con Google Assistant una cita para una biopsia en un laboratorio clínico.

Hay personas que creen que esto de la privacidad consiste en que las empresas quieren saber quién eres. La realidad es que a las empresas de la nueva economía les da exactamente igual quién eres, un número, un perfil; lo que realmente les interesa es saber qué necesitas comprar y de cuánto dinero dispones para pagarlo y, como se ve, no se cortan un pelo a la hora de recopilar esa información.

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