No está siendo un buen año para Boeing. La compañía ha estado lidiando con un montón de problemas en sus aviones comerciales que han sido dejados en tierra debido a dos accidentes que se han cobrado cientos de vidas y su contrato con la NASA para entregar una nave espacial con tripulación no ha resultado en nada más que sobrecostes y retrasos masivos. Ahora, después de varias semanas de rumores, la NASA ha anunciado oficialmente el retraso del Boeing Starliner.

El Starliner, que junto con el Crew Dragon de SpaceX se suponía que iba a ser la herramienta de la NASA para enviar astronautas al espacio sin tener que pagar a Rusia por la ayuda, ha tenido un largo y accidentado desarrollo. Para tener alguna esperanza de salvar el trabajo realizado y el dinero ya gastado en Starliner, la NASA se vio simplemente obligada a elegir entre ampliar su acuerdo con Boeing (y pagar más) o a volverse con las manos vacías.

«La NASA y Boeing han acordado extender la preparación de la primera prueba de vuelo con tripulación de la compañía a la Estación Espacial Internacional después de completar una evaluación técnica en profundidad de los sistemas CST-100 Starliner», dice la NASA en un comunicado. «La NASA cree que el vuelo de larga duración es técnicamente factible y la mejor opción para asegurar un acceso continuo y una mejor utilización del laboratorio en órbita.»

Por muy optimista que esto pueda sonar, es una terrible admisión del fracaso por parte de Boeing, que se ha acostumbrado a quedarse corto en sus plazos con Starliner. La NASA quiere que el Starliner funcione y necesita transporte fiable para sus astronautas en sus viajes de ida y vuelta a la Estación Espacial Internacional, pero ahora se verá obligada a esperar aún más y desembolsar aún más dinero para el programa.

Mientras tanto, SpaceX, que tampoco cumplió con los plazos de entrega de su cápsula Crew Dragon, pero que ya ha completado un vuelo de prueba sin tripulación a la ISS, se encuentra ahora claramente por delante de su competidor. El año pasado muchos analistas asumieron que Boeing le ganaría fácilmente al equipo de Elon Musk en la entrega de una nave espacial a la NASA pero las cosas han cambiado drásticamente en los últimos meses.

En la actualidad, el Starliner de Boeing no está programado para un vuelo de prueba sin tripulación hasta finales del verano o el otoño de este año, y meter una cabina con la tripulación a bordo antes de finales de 2019 parece por ahora un objetivo demasiado lejano.

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