Samsung Electronics anunció ayer martes, con sólo dos días de antelación y para sorpresa de todo el mundo, que mañana jueves 6 de septiembre, hará el lanzamiento oficial en Corea del Sur de su nuevo teléfono plegable, el Galaxy Fold, después de que el pasado mes de abril se viese obligada a cancelar el lanzamiento debido a los problemas técnicos que presentaban las unidades de muestra entregadas a blogueros y periodistas de tecnología.

También ha aprovechado el lanzamiento para hacer saber que el teléfono estará también disponible en fechas próximas en los principales mercados (el comunicados señala Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania y Singapur) y que desde el primer momento el dispositivo permitirá el uso de las redes 5G disponibles en esos países.

Merece la pena recordar que en abril de este años la compañía se vió obligada a posponer el lanzamiento sólo tres días antes de su llegada al mercado debido a los serios problemas que presentaban las unidades de demostración que se habían entregado a periodistas y blogueros tecnológicos. Al parecer la cobertura de la pantalla se despegaba y las bisagras se descomponían sin motivo aparente. Aquél sonoro fiasco, que en su momento se conoció como el FoldGate, hizo reaparecen en Samsung los fantasmas del fracaso del Galaxy Note 7, cuyas baterías defectuosas obligaron a una campaña de retirada y reemplazo masiva para más de dos millones de terminales y que supuso para la compañía surcoreana unas pérdidas cercanas a los cinco mil millones de euros.

Las dudas sobre la viabilidad de esta tecnología también han hecho que Huawei, uno de los principales competidores de Samsung a nivel mundial, aplace hasta noviembre el lanzamiento de su teléfono plegable, el Mate X.

En el fondo, lo que muchos se preguntan es si todo este trajín de los teléfonos plegables no será más que una moda pasajera como los televisores con 3D porque viene a responder a problemas inexistentes con soluciones que nadie ha pedido. De momento, su altísimo precio asegura que las ventas serán escasas y está por ver si la compañía surcoreana consigue, no ya rentabilizar la inversión, que ya es difícil, sino salir con su prestigio indemne de de esta aventura plegable.

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