Independientemente de otras valoraciones, cada suceso se puede analizar desde el punto de vista de la rentabilidad. Si en criminalística el primer paso para saber quién ha sido el asesino es saber quién se beneficia con el crimen, con la cancelación del MWC, o primero que hay que preguntarse en ¿quién sale beneficiado con esta cancelación?

La respuesta es muy sencilla: sólo salen beneficiadas de la cancelación las empresas a las que su decisión de cancelar les proporciona más beneficio (dando imagen de que miran mucho por sus empleados y no les envían a congresos donde pudieran contagiarse) que las pérdidas que la ausencia les provoca; es decir, que si no tenían nada especialmente preparado para el congreso, cancelar les hace aparecer como empresas responsables y no pierden mucho más allá del canon del congreso y las reservas hoteleras (para estas empresas multinacionales, esto es el chocolate del loro).

¿Quién sale perdiendo? Casi todos.

Para la ciudad de Barcelona es otro hachazo más, no por cuestiones políticas o de reputación sino por la cantidad de gastos en restauración, taxis y demás que no se van a producir. En cualquier caso, el papelón de la alcaldesa diciendo que no pasaba nada el día antes de que se anunciase la cancelación tampoco le ayuda a ganar puntos.

Las empresas chinas que no tienen presencia estable en Europa (más que nada para evitar los pleitos por violación de patentes) y que necesitan este tipo de eventos para ganar visibilidad sí que acusarán la cancelación del evento.

Como daño colateral, las empresas de seguros han visto como todo el mundo se ha girado hacia ellas para ver si sus seguros ofecían alguna compensación por este tipo de imprevistos pero han salido en la foto mirando hacia otro lado, ya que al no tratarse de una epidemia que afecte a Barcelona y ser cancelaciones de motu propio, no hay ninguna póliza que se haga cargo de las pérdidas.

Pero de todo el panorama, los que más han salido perdiendo son los cientos de pequeñas empresas y startups que llevaban meses preparando el MWC como su plataforma de lanzamiento, buscando su segundo de gloria que atraiga hacia ellos a los inversores y compreadores de todo el mundo. Para estas pequeñas empesas pagarse un stand, comprar billetes y reservar hoteles es una auténtica inversión, no un gasto de marketing, que ahora se evapora y que difícilmente van a poder reponer en su capital.

De todas formas, queda flotando en el aire la pregunta de si las megaferias de este tipo siguen siendo necesarias en el siglo XXI y viendo la facilidad con la que muchas multinacionales han dado un paso atrás (sin contar las que ya directamente dicen que no van a este tipo de eventos), es posible que esta cancelación sea sólo un paso más haci al extinción de este tipo de eventos. Ya ha pasado en otros sectores tras el auge de Internet y acabará pasando en el de las telecomunicaciones… e Internet.

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