Para los que hayan entrado a leer este post sólo por curiosidad sin saber muy bien de qué va todo esto, explico un poco de qué va el juego (los que estén al tanto, pueden saltarse el siguiente párrafo).

Call of Duty es una saga de juegos de disparos que año tras año va sacando al mercado versiones en las que, aunque cambie la época o las condiciones de las batallas, el jugador (en primera persona) participa como un soldado en distintas campañas matando a más o menos enemigos. Se puede jugar dentro de una historia con un guión, donde el jugador tendrá que conseguir llegar hasta un punto o destruir un objetivo, solo o con otros compañeros humanos, o se puede jugar contra otros jugadores online. El último éxito de la empresa que gestiona el juego ha sido ofrecer gratuitamente un juego de battle royale, como Fortnite, donde empiezan 150 jugadores tirándose en paracaídas desde un avión en un mapa que cada vez es más pequeño pero sólo puede sobrevivir uno.

¿El problema está en los gráficos, la jugabilidad o en cualquier asunto técnico?

En absoluto: en todos esos aspectos el juego es el mejor battle royale hasta el momento. Casi todo está desarrollado con una precisión técnica impecable: el realismo de la acción es increíble y si se juega en una consola (en el PC ya depende de la máquina que tenga cada uno) todo transcurre con una asombrosa fluidez. Después de jugar un rato a Warzone, arrancar Fortnite casi hace sentir vergüenza ajena. No hay color.

¿El problema son los tramposos, los cheats?

Supongo que a cierto nivel sí que será perceptible la presencia de tramposos, por más que la compañía se esfuerce en afirmar que expulsa todos los días a varios miles de jugadores,  basta con darse una vuelta por Internet para ver que existe un floreciente negocio de trampas para este juego con las cuales es bastante más fácil obtener una victoria pese a que también se están haciendo cambios en el juego para dificultar las trampas. Además de pedir un número de móvil a los jugadores de PC, una de las estrategias más brillantes es la de, en vez de sancionarlos, meter a todos los tramposos juntos en una partida sin decirles nada para que se maten entre ellos y sufran en sus carnes las trampas de los demás.

Para el común de los mortales es difícil saber si nos enfrentamos a un tramposo o a uno de los fieras de combate que andan sueltos por el mapa y que son capaces de abrirte la cabeza de un tiro desde doscientos metros antes de que tú hayas llegado a tenerlo en tu mirilla.

El problema es el matchmaking

Si metes a ciento cincuenta jugadores en una sala y sorteas un ganador, cada jugador será (más o menos) agraciado con un premio una de cada ciento cincuenta veces. Es difícil pero con paciencia se puede ganar una vez cada cierto tiempo. El problema aparece cuando en una sala se mezcla a distintos jugadores en un juego de habilidad en el que algunos son unos artistas: el resto de la sala sólo puede esperar a que le toque enfrentarse a uno de esos máquinas para ser eliminado. Y eso es lo que pasa en Warzone.

Al no tener un sistema que separe a los novatos de los expertos, las partidas siempre consisten en que los expertos matan a un montón de novatos y se juegan las rondas finales entre ellos.

Usando el ejemplo del fútbol que casi todos conocemos, la Liga de fútbol española tiene un sistema de ascensos y descensos que evoluciona en función de los resultados de cada año y así en Primera División sólo juegan los mejores, mientras que los equipos de pueblo pueden jugar en regional preferente y ganar SU campeonato contra rivales de un nivel parecido en una lucha igualada. Al año siguiente tendrán que demostrar que sirven para estar en esa categoría y volver a ascender o regresar a Preferente. ¿Te imaginas que en el fútbol sólo existiese la Copa del Rey, donde el 75% de los equipos ya están eliminados tras dos rondas? ¿Serían aburridas las temporadas donde tu equipo sólo juega dos partidos y es eliminado hasta la siguiente temporada?

¿Y cuál es la solución a ese problema?

La solución (manteniendo cierta homogeneidad por ping) es hacer que cada vez que alguien gane una partida ascienda a un nivel superior, llamémosle nivel veteranos de guerra donde compita con otra gente que también ha ganado alguna partida. Si tras x partidas, pongamos 50, no ha conseguido ganar ninguna en su nuevo nivel, vuelve a bajar al nivel principiante.

Los que ganen partidas en el nivel veteranos de guerra, a su vez, ascenderían a un nivel superor, sea Boinas verdes, donde tiene 50 partidas para demostrar sus habilidades o volver al nivel inferior ¡y volver a ganar alguna partida!

De ese modo, los jugadores participarían en partidas igualadas contra gente de su mismo nivel y con la posibilidad real de ganar alguna partida de vez en cuando.

Observaciones finales

Primero, debe haber algo que se me escapa en este análisis porque no entiendo que ninguno de los juegos de tiros más populares tenga un sistema de ascensos y descensos parecidos y todos insistan en ascenderte de grado y darte galones y armas y no sé qué cosas más pese a perder siempre. No quiero ser el conductor que circulaba por la izquierda y llamaba locos a todos los coches que le venían de frente pero ¿soy yo el único que ve este problema? ¿Por qué se olvidan de los que somos unos mancos? ¿Es que nuestro dinero no les vale para pagar sus facturas?

Segundo, cuando leas análisis o veas vídeos sobre el juego y sus virtudes, sus fantabulosas posibilidades y los cienes y cienes de virguerías que se pueden hacer, ten en cuenta que están escritos o grabados por gente que se dedica a eso, a los juegos más o menos profesionalmente y que forma parte del selecto club (junto a  los niños-rata y a los milennials enviciados) de los que sí que ganan partidas de vez en cuando pero que no te pueden decir que no jueges a Warzone porque necesitan carne de cañón. Y ahí es donde entras tú.

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