Published On: Sab, Ene 29th, 2005

La “vaca loca” afecta a cabras

Europa Press

La Comisión Europea anunció que han dado positivo unas pruebas en una cabra francesa afectada por una encefalopatía espongiforme transmisible (EET), lo que supone el primer hallazgo de esta enfermedad transmisible en un animal diferente a los bovinos, grupo que ha sufrido en los últimos años el llamado mal de las “vacas locas” o encefalopatía espongiforme bovina (EEB).

El comisario europeo de Salud y Protección de los Consumidores, Markos Kyprianou, propuso extender los análisis para determinar si se trata únicamente de un caso aislado. Bruselas estimó que es necesario analizar 200.000 cabras en los Veinticinco durante los próximos seis meses.

Las pruebas se centrarán en aquellos países donde se han detectados casos de encefalopatía espongiforme transmisible (EET) en los últimos años. El equivalente de una EET en humanos, la enfermedad de Creutzfelt-Jakob, ha producido 148 muertes en Reino Unido.

“Las medidas de precaución para proteger a los consumidores de esta eventualidad se han aplicado en la UE durante varios años (..) cualquier posible riesgo para el consumidor es mínimo”, indicó Kyprianou en el comunicado.

La Comisión Europea informó el pasado 26 de noviembre de que el grupo de científicos del Laboratorio Comunitario de Referencia (LCR) que investiga el caso de la cabra francesa afectada por una EET necesita más información ya que la actual era “incompleta”.

Bruselas presentó a finales de octubre al grupo de expertos de los Veinticinco en LCR los datos remitidos por las autoridades francesas sobre este caso de una posible presencia de una EET en el cerebro de una cabra.

Hasta ahora no se había detectado la presencia de esta enfermedad en circunstancias normales en rumiantes que no sean bovinos. Las autoridades francesas no habían podido distinguir la variante encontrada en la cabra de la habitual EEB en las vacas.

En aquella ocasión, el Ejecutivo comunitario recordó que hasta el momento los científicos habían considerado teóricamente posible la presencia de una variante EET en las cabras o en otros rumiantes, pero nunca se había detectado. No obstante, la Unión Europea aplica desde hace varios años medidas de seguridad a todos los rumiantes de cría (bovinos, ovinos y caprinos) a fin de proteger al máximo la salud pública.

Estas medidas de seguridad incluyen la prohibición de alimentar a los animales con proteínas de origen animal en forma de harinas de carne y hueso o la eliminación de materiales de riesgo específicos de la cadena alimentaria humana y animal –como la retirada de determinados tejidos como el cerebro, la médula espinal, una parte de los intestinos, etcétera–.

Asimismo, se procede al sacrificio de los rebaños afectados por la tembladera (una enfermedad de caprinos y ovinos similar a la EEB pero que no se transmite a los seres humanos), así como un programa de vigilancia y seguimiento de las transmisibles en todos los Estados miembros.

La cabra analizada se detectó en el marco del programa de vigilancia de la UE destinado a detectar cepas sospechosas de EEB y otras transmisibles en pequeños rumiantes. Desde abril de 2002 se ha sometido a análisis a más de 140 000 cabras.

DOS AÑOS PARA EL RESULTADO

En aplicación de este programa de detección comunitario, se analizó de forma aleatoria una cabra sana sacrificada en 2002 en Francia para detectar la posible presencia de esta enfermedad. A partir del descubrimiento positivo inicial de una EET que difería de las cepas de tembladera normales, se efectuaron otros estudios científicos del cerebro sospechoso (los análisis necesarios duran dos años), tras los cuales los expertos franceses llegaron a la conclusión de que el cerebro podría dar positivo a ésta.

Al confirmarse este supuesto, se trata de la primera ocasión en que ello se produce en una cabra. Este ejemplar era el único animal afectado del rebaño. Se eliminaron todas las cabras del rebaño, incluida la afectada, y las pruebas realizadas a todos los 300 animales adultos del rebaño dieron resultados negativos para todas las variantes EET, señaló Bruselas en noviembre.

Por consiguiente, en aplicación de la legislación comunitaria, ningún producto procedente de este rebaño llegó a la cadena alimentaria humana ni animal, con lo que se eliminó cualquier riesgo para la salud humana.



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