Published On: Mar, Mar 29th, 2005

Pesca y ecosistema

Europa Press

Un estudio dirigido por el investigador Jordi Bascompte, de la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), demuestra cómo el exceso de pesca selectiva puede degradar el ecosistema marino. La investigación, que explica cómo la sobrepesca de tiburones en el Caribe ha provocado la disminución de los arrecifes de coral de la zona, se publica en la edición digital de la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” (PNAS).

Jordi Bascompte junto con su equipo de científicos exploró las interacciones entre los depredadores y sus presas en un amplio ecosistema marino del Caribe que cubría 1.000 kilómetros cuadrados y una profundidad de 100 metros, con cerca de 250 especies de peces, aves, cangrejos y plancton.

Bascompte dijo hoy a Europa Press que las comunidades ecológicas pueden describirse mediante una red trófica que indica qué especies se comen a qué especies. La fuerza de interacción entre un depredador y sus presas describe el nivel de la presión de depredación que ejerce el depredador sobre ellas. Esta es una medida muy importante para entender la estabilidad de estas comunidades.

El estudio muestra, según el científico, que estas fuerzas de interacción están combinadas de una forma en la que se reduce la probabilidad de un efecto dominó en la propagación de perturbaciones como la pesca de peces. Es decir, esta comunidad está estructurada de forma que es robusta a la sobrepesca de especies tomadas al azar.

Pero Bascompte explica que el ser humano no pesca especies tomadas al azar, sino que se centra en especies de depredadores como los tiburones que tienen una gran importancia en la red trófica. Estas especies interaccionan de forma muy fuerte con sus presas y su sobrepesca supone cambios en las abundancias de otras especie que se propagan a través de la comunidad entera como la caída de una ficha de dominó.

Según Bascompte, el estudio proporciona una aproximación global, a nivel de toda la comunidad, al problema de la sobrepesca. El investigador destaca que “no es suficiente con mirar los cambios en las abundancias de las poblaciones pescadas o en las de sus presas inmediatas. Tenemos que ver los efectos a nivel de toda la comunidad”.

TIBURONES Y ARRECIFES DE CORAL

Los científicos españoles han integrado tres aproximaciones muy diferentes: el estudio de la estructura de las redes tróficas (como están construidas a través del análisis de datos estáticos), el estudio de la dinámica de las redes tróficas (mediante modelos teóricos) y estudios de biología de la conservación (centrados en unas pocas especies).

Los resultados del estudio permiten entender cómo ecosistemas complejos como los arrecifes de coral pueden verse afectados por perturbaciones locales en una o unas pocas especies. Por ejemplo, la pesca de tiburones ha hecho incrementar la abundancia de peces de los que se alimentan, lo que a su vez ha reducido la abundancia de peces herbívoros que son el alimento de dichos peces.

Estos peces herbívoros, al ser menos abundantes, consumen menos algas. Así, las algas han experimentado una explosión y han desplazado a los arrecifes de coral que son muy importantes en estos ecosistemas porque muchas otras especies dependen de ellos. Esto puede explicar el cambio de ecosistemas dominados por corales a ecosistemas más pobres dominados por unas pocas especies de algas.

En el estudio español dirigido por Jordi Bascompte han participado Carlos J. Melián y Enric Sala. Melián junto con Bascompte pertenece a la Estación Biológica de Doñana del CSIC, mientras que Sala es en la actualidad investigador de la Institución de Oceanografía Scripps de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos).



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