Published On: Mie, Mar 8th, 2006

Explosión de rayos gamma

Europa Press

Investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía participaron en el descubrimiento con tres telescopios de El Arenosillo (Huelva)

Tres estudios publicados esta semana en la revista “Nature” ofrecen detalles sobre una explosión cósmica que se produjo cuando el Universo tenía aproximadamente 900 millones de años. La explosión se produjo hace alrededor de 12.800 millones de años y liberó un intenso destello de rayos gamma, de ahí el nombre de explosión de de rayos gamma o GRB, siglas en inglés de “gamma-ray burst”. Los astrónomos describen las observaciones que realizaron en 2005 del que consideran el estallido estelar más antiguo detectado hasta el momento, denominado GRB 050904.

Los científicos creen que las explosiones como la de GRB 050904, que duran entre segundos y minutos, son generadas por el choque de estrellas masivas y que quizás dan lugar a la formación de agujeros negros. Episodios de esta luminosidad pueden ser detectados desde muy lejos, algo que en términos astronómicos es equivalente a decir desde mucho tiempo atrás, ya que la luz de objetos tan distantes puede tardar miles de millones de años en alcanzar la Tierra.

Pero según los investigadores, el GRB 050904 es mucho más distante y por ello mucho más antiguo que otros destellos de rayos gamma detectados con anterioridad. Es para los astrónomos un destello que se produjo cerca del principio de los tiempos. Por ello tiene el potencial de mostrar a los científicos cómo eran los inicios del Universo.

Un equipo internacional de investigadores liderado por el Instituto Nacional de Astrofísica de Palermo (Italia) describe en uno de los estudios las observaciones de GRB 050904 realizadas con el satélite “Swift”. Un segundo estudio de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (Estados Unidos) utilizó las medidas del brillo prolongado infrarrojo para estimar la estela de la explosión y el tercer estudio publicado por la revista pertenece a un equipo japonés del Instituto de Tecnología de Tokio que determinó la estela utilizando un espectro óptico infrarrojo.

DATOS DE PRIMERAS ESTRELLAS

En este equipo internacional participaron nueve investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El responsable del equipo español, el investigador del CSIC Alberto Castro-Tirado, asegura que el hallazgo aportará nuevos datos sobre la muerte de las primeras estrellas del universo primitivo, estrellas muy masivas, conocidas como “Población III”.

“Durante el nacimiento del agujero negro se produjo una explosión que liberó en pocos minutos más de un quintillón de veces la energía que se puede liberar en una explosión nuclear controlada”, explica el astrofísico del CSIC. Entre las aportaciones futuras del hallazgo, Castro-Tirado destaca que “la posibilidad de captar el alumbramiento de agujeros negros en los confines del Universo abre la posibilidad de estudiar regiones remotas y primitivas del mismo durante las pocas horas en las cuales estos descomunales cataclismos iluminan lugares tan remotos”.

TELESCOPIOS DE HUELVA

El 4 de septiembre de 2005, a las 3:52 hora peninsular española, un grupo de investigadores del CSIC que trabajaba en los tres telescopios robóticos de 0,3 y 0,2 metros de diámetro del Instituto Nacional de Técnica Aerospacial en El Arenosillo (Huelva), recibió a través de Internet una alerta de la NASA informando de que se estaba produciendo en ese preciso instante una explosión cósmica.

Los tres telescopios apuntaron en 125 segundos a un punto del cielo en la constelación de Piscis, sin obtener resultados con esa observación. Este dato apuntaba ya a que la explosión se localizaba en un punto muy distante del Cosmos. Este equipo contactó entonces con otro grupo del CSIC que en ese momento trabajaba con el telescopio de 2,2 metros de diámetro del Observatorio Hispano Alemán de Calar Alto (centro mixto del CSIC y la Sociedad Max Planck alemana), en Almería, el cual realizaba observaciones en las longitudes ópticas más cercanas al infrarrojo.

Este segundo equipo sí pudo detectar durante esa noche un punto luminoso cuyo brillo disminuía progresivamente con el paso de las horas. “Se realizaron nuevas observaciones desde Chile y Hawai que permitieron detectar que el objeto estaba muy enrojecido, más que ningún otro observado con anterioridad”, relata Castro-Tirado. Además de Castro-Tirado han colaborado en la investigación los también investigadores del CSIC Javier Gorosabel, Sergei Guziy, Martin Jelínek, Antonio de Ugarte Postigo, Stanislav Vítek, Mariano Moles, Francisco Prada y Emilio Alfaro.

El equipo de Castro-Tirado estudia las explosiones de rayos gamma y ha diseñado y puesto en funcionamiento los telescopios robóticos BOOTES. “Esperamos que este importante resultado nos ayude a obtener financiación con la que mejorar el equipamiento científico de BOOTES, que tras siete años se encuentra algo obsoleto, para mejorar su competitividad en relación a otros equipos que trabajan en Francia, Inglaterra o Estados Unidos”, concluye el investigador del CSIC.



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