Published On: Mie, May 14th, 2008

La sonda Phoenix

Europa Press

PASADENA, 14 (OTR/PRESS)

La agencia espacial estadounidense ha confirmado la llegada a Marte de la sonda Phoenix el próximo 25 de mayo. No obstante, si se cuenta la diferencia horaria con Estados Unidos, en España serán aproxiamdamente las dos de la madrugada del viernes 26 cuando la nave se pose sobre el polo norte del planeta rojo, donde se espera cumpla con la trascendental misión de poder determinar si como se piensa existe agua bajo la superficie en esa zona y, eventualmente, vida microbiana. Más allá de que todo funcione correctamente, el principal riesgo para el amartizaje consiste en las rocas que salpican la superficie.

Phoenix entrará en la alta atmósfera marciana a casi 21.000 kilómetros por hora. En siete minutos, la sonda debe completar una desafiante secuencia de eventos para frenarla hasta unos 8 kilómetros por hora antes de que sus tres pies alcancen el suelo. La confirmación del aterrizaje podría recibirse sobre las 19.53 hora de la costa este de Estados Unidos, que equivale a las 01.53 del viernes 26 en el horario peninsular español.

“Este no es un viaje a casa de la abuela. Colocar una sonda a salvo en Marte es duro y arriesgado”, declaró a la web de la NASA Ed Weiler, administrador asociado para la dirección de misiones científicas de la agencia espacial estadounidense. “A nivel internacional, han tenido éxito menos de la mitad de los intentos”, advirtió, según declaraciones recogidas por otr/press.

El mayor riesgo conocido lo representan las rocas lo suficientemente grandes como para echar al traste el aterrizaje o impedir el despliegue de los paneles solares. No obstante, las imágenes de la cámara HiRISE a bordo del orbitador Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA, que ofrece detalles suficientes como para resolver rocas individuales más pequeñas que el aterrizador, ha ayudado a disminuir ese riesgo.

“Hemos revisado prácticamente todo el área de aterrizaje con las imágenes del HiRISE”, indica Ray Arvidson de la Universidad de Washington en St. Louis, director del grupo de trabajo sobre la zona de aterrizaje de Phoenix. “Esta es una de las zonas con menores rocas en todo Marte y confiamos que las rocas no causarán un detrimento en la habilidad de Phoenix para aterrizar sano y salvo”.

UNA MISIÓN QUE RESURGE DE CENIZAS

Haciendo honor al ave mitológica que resurge de sus cenizas y le da nombre, Phoenix utiliza piezas de una sonda construida para un lanzamiento en el año 2001, que fue cancelada a consecuencia de la pérdida de una sonda marciana similar durante un intento de amartizaje en 1999. Los investigadores que propusieron la misión Phoenix en el 2002 vieron la sonda no usada como un recurso para relanzar una nueva oportunidad científica.

A inicios de 2002, el orbitador Mars Odissey de la NASA descubrió importantes cantidades de agua permaneciendo bajo la superficie en muchas partes de las altas latitudes de Marte. NASA eligió a Phoenix entre otras 24 propuestas para constituir el arranque del programa Mars Scout de misiones seleccionadas en competencia. “Phoenix aterrizará en Marte mas al norte que cualquier misión anterior”, comenta Barry Goldstein gestor del proyecto Phoenix de JPL de la NASA en Pasadera, California.

“La misión Phoenix no solo estudia la región de “permafrost”, sino que también lleva a cabo la siguiente etapa en la exploración de Marte determinando si esta región, que cubre hasta el 25 por ciento de la superficie marciana, es habitable”, afirma Peter Smith, investigador principal de Phoenix en la Universidad de Arizona, en Tucson.

El aterrizador robótico de energía solar manipulará un brazo de 2.35 metros para recoger muestras de hielo bajo la tierra y del terreno que yace sobre el hielo. Los instrumentos del laboratorio de a bordo analizarán las muestras. Las cámaras y una estación meteorológica de fabricación canadiense suministrarán información adicional sobre las condiciones ambientales del lugar.

Un objetivo de investigación es evaluar si las condiciones del lugar han sido alguna vez favorables para la vida microbiana. La composición y textura del terreno sobre el hielo podría dar pistas sobre si alguna vez el hielo se funde como respuesta a ciclos climáticos de largo plazo. Otra cuestión importante es si las muestras recogidas contienen elementos químicos basados en el carbono que sean piezas potenciales y nutrientes para la vida.



Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>