Published On: Jue, Feb 24th, 2011

El Mediterráneo sube 20 centímetros desde el siglo XIX y duplica su ritmo

Europa Press

El mar Mediterráneo ha subido 20 centímetros desde el siglo XIX y su ritmo de crecimiento se ha duplicado hasta tres milímetros al año desde 1943, según se recoge en la segunda edición del libro “Cambio climático en el Mediterráneo español” del Instituto Español de Oceanografía (IEO).

El estudio ha sido presentado este jueves en la subdelegación del Gobierno de Málaga por su primer autor e investigador en el IEO, Manuel Vargas; el director del Centro Oceonográfico de Málaga, Jorge Baro; la directora de comunicación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt), Nuria Molinero, y otros miembros del equipo de investigación del IEO.

El informe confirma el calentamiento del Mediterráneo a lo largo del siglo XX, tanto a nivel superficial –unos 0,7 o 0,8 grados centígrados– como en sus aguas profundas –0,1 grados centígrados–. Vargas ha destacado este último dato, al reflejar que entre el 80 y el 84 del calor absorbido por el planeta ha tenido lugar desde los océanos. No obstante, ha precisado que este mar se comporta “de forma similar al resto del mundo”.

Así, la consecuente dilatación de la superficie del agua, junto a la subida de la presión atmosférica y el derretimiento de los hielos, constituye una de las causas de este aumento de nivel del mar, que “no sólo se han debido a los efectos del cambio climático, sino también a cambios atmosféricos naturales y normales”, ya que, según el investigador, “son cambios que siempre van a ocurrir”.

A esto se suma el incremento de la salinidad del mar, que, entre otros factores naturales, se debe principalmente a la acción del ser humano, tanto por la emisión de gases de efectos invernaderos, “que tiene un efecto global de aumentar su temperatura”, como por la construcción de presas, disminuyendo así el porcentaje de agua dulce en el planeta, según ha explicado.

Sin embargo, ha asegurado que “aunque los humanos emitan menos dióxido de carbono a la atmósfera durante este siglo, los países emergentes reduzcan sus emisiones, y la quema de combustibles fósiles baje y se promuevan las economías verdes, las temperaturas seguirán ascendiendo a corto plazo”.

En este sentido, el investigador del IEO ha explicado que “lo que hacemos repercute ahora y durante unos treinta de años en el clima global de la tierra”, aunque ha precisado que “aunque sí en gran medida”, este cambio “no dependen del todo de nosotros”.

CONSECUENCIAS

Vargas ha alertado de que el aumento del mar en zonas costeras “sí es peligroso”, y ha afirmado que “se va a perder costa”. De esta forma, en el caso de que se produzca una tormenta, sus efectos serían “más graves” si tiene lugar sobre “un nivel que está crecido, que sobre el antiguo”, ha precisado.

No obstante, ha destacado que este peligro depende tanto de la capacidad de adaptarse de los distintos países como de su densidad de población. Así, ha puesto como ejemplo el caso de determinadas zonas muy pobladas de la India, en la que esta subida del agua “puede ser un problema”, ya que se produciría una pérdida de metros de la costa “muy grande”.

Por otro lado, a pesar de tratarse de un estudio multidisciplinar y cuya actual edición ha revisado y ampliado a la anterior, el investigador del IEO ha indicado que “todavía no hay información de tipo químico y biológico suficiente para dar una respuesta concreta” al posible impacto del aumento de la temperatura del agua, especialmente de la superficial, en los ecosistemas.

Sin embargo, Vargas ha advertido de que “lo que ha ocurrido hasta ahora no se puede extrapolar hacia el futuro”, ya que “el clima de la Tierra tiene una cierta inercia”. De esta forma, ha señalado que “aunque descendiéramos las emisiones de gases de efectos invernadero a los niveles de los años 90, en los próximos 30 años el incremento de temperaturas y del nivel del mar seguirían al mismo ritmo que si no se hiciera nada”.

II EDICIÓN

La II edición de esta publicación recoge por primera vez los datos climáticos de 1943 a 2008 a través de un sistema de observación marino “único en España y pionero en Europa”. Así, durante los últimos tres años que se han añadido al estudio –de 2005 a 2008– el aumento de las temperaturas del mar ha sido “más suave” que a finales del siglo XX, cuando éstas subieron “una barbaridad”, según Vargas.

A diferencia del anterior, este estudio recoge resultados tanto científicos, que matizan a otros de la primera edición, como operativos, con el objetivo de ofrecer respuestas a la sociedad en este ámbito. Además, Vargas ha destacado que estos datos actualizados se añaden a largas series para “obtener una visión de conjunto” y, así, “poder demostrar el impacto del cambio climático en el Mediterráneo”.

Para esta edición, presentada con motivo del tercer aniversario del Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC), el IOE ha contado con la colaboración del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (CSIC), el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Universidad de las Islas Baleares-CSIC), la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y Puertos del Estado.



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