Published On: Jue, Sep 1st, 2011

La obesidad mórbida y el peso bajo están relacionados genéticamente

SINC

Los autores del estudio ya habían publicado en un trabajo anterior que la supresión de la región 16p11.2, del cromosoma 16, incrementa en 43 veces la probabilidad de padecer obesidad mórbida. Ahora, los investigadores han comprobado que la duplicación de esta región provoca el efecto contrario: los portadores de esta alteración genética tienen más de ocho veces más probabilidad de sufrir bajo peso.

Los bebés que nacen con esta alteración genética tienen un peso significativamente más bajo de lo normal, problemas de crecimiento, un tamaño de la cabeza más reducido y una mayor probabilidad de sufrir trastornos neurocognitivos y psicológicos. Otros estudios ya habían vinculado alteraciones en la misma posición del cromosoma 16 en varios desórdenes cognitivos, como el autismo (supresión de la región) y la esquizofrenia (duplicación).

La investigación ha incluido a más de 95.000 personas y ha contado con la colaboración de más de cien centros de investigación de todo el mundo, de entre los cuales cinco españoles. De los individuos estudiados, los investigadores identificaron 132 con la duplicación de la región 16p11.2, muchos de ellos con un índice de masa corporal bajo (inferior a 18,5 kg/m2) y con trastornos de la conducta alimentaria.

Situaciones extremas de peso relacionadas

Las conclusiones del estudio son importantes porque relacionan situaciones extremas de peso (anorexia nerviosa y obesidad mórbida), que tradicionalmente se han tratado como trastornos diferentes. El investigador del IDIBELL y del CIBERobn, y coordinador de la Unidad de Trastornos de la Alimentación del Hospital Universitario de Bellvitge, Fernando Fernández-Aranda, que ha participado en el estudio, explica que el trabajo “podrá contribuir a detectar dianas terapéuticas y factores implicados en situaciones extremas de peso”.

Desde el punto de vista clínico, la obesidad y los trastornos de la conducta alimentaria están relacionados. Como explica el doctor Fernández Aranda, “los dos trastornos tienen en común problemas con la dieta, impulsividad, baja autoestima y pérdida de control”. Por otra parte, “la obesidad está presente en el 24% de los pacientes con bulimia nerviosa y en el 90% de quienes sufren trastorno por atracón”. En muchos casos, explica el investigador, “la obesidad es consecuencia u origen del trastorno alimentario”. Fernández-Aranda también destaca que hasta la mitad de las personas que sufren un trastorno alimentario tienen antecedentes de obesidad en la familia.

El estudio publicado en Nature es la referencia inicial para diversas investigaciones que lleva a cabo el equipo de Fernando Fernández Aranda, en el marco del programa 5 del CIBERobn (Neurocognición y Factores Ambientales-Biológicos en situaciones extremas de peso), para detectar marcadores biológicos específicos vinculados con los trastornos de la alimentación, así como su interacción con factores neurocognitivos y psicológicos.

El trabajo ha sido coordinado por Alejandro Raymond y Jacques Beckman, del hospital regional de Lausana, en Suiza, y ha contado con la participación de cinco centros españoles: el Instituto de Investigación Biomédica de Girona (JM Fernández-Real), el Centro de Regulación Genómica (X. Estivill y M. Gratacós), la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona (C. Richart), el Hospital Virgen de la Victoria de Málaga (FJ Tinahones), y el IDIBELL (S. Jiménez -Murcia y F. Fernández-Aranda).

Referencia del artículo

Jacquemont, S et al. “Mirror extreme BMI phenotypes associated with gene dosage at the chromosome 16p11.2 locus”. Nature, Sept 1, 2011, doi:10.1038/nature10406



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