Los museos españoles no tienen más remedio que reinventarse o cerrar. Durante los años del dinero fácil, cualquier idea era buena para montar un museo (o uno de esos fantasmagóricos «Centros de Interpretación» que parecen tanatorios) y mantenerlo con poquitos visitantes durante años. Ahora a sus gestores se les exige «productividad» y algunos de ellos están respondiendo.

A nivel nacional, las cosas van funcionando positivamente y este año ha sido muy bueno para los museos del Ministerio de Cultura.

Las cifras de visitas a los 16 museos dependientes de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura y Deporte han ido creciendo gradualmente a lo largo de la última década hasta alcanzar, en 2018, los 3.013.998 de visitas, la cifra más alta desde que se tiene registro.

El crecimiento de las visitas -del 1’8% respecto al año anterior- refleja la consolidación progresiva de los museos como lugares de conocimiento, ocio y participación. Esta mayor implicación del público obedece, entre otros factores, a la mejor planificación de unas exposiciones y una programación de calidad para todo tipo de visitantes, al desarrollo de itinerarios turísticos y a la fidelización de un público que acude con mayor asiduidad al museo y que lo entiende como un valioso espacio de aprendizaje y enriquecimiento personal en su vida.

En los tres primeros meses del año 2018, el crecimiento de las visitas fue especialmente reseñable, superando el 13% de incremento respecto a 2013.

Los museos más visitados continúan siendo el Museo Arqueológico Nacional, por encima de los 516.000 visitantes, el Museo Sefardí -con más de 337.000- y el Museo de Altamira, que supera las 282.000 visitas. Entre los museos que más han aumentado sus visitas se encuentra el Museo Nacional de Artes Decorativas con un incremento de alrededor del 35%, con lo que alcanza su máximo histórico, por encima de las 96.000 visitas.

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