En esta temporada el cómico Santi Rodríguez está de gira por toda España con su espectáculo «Infarto, no vayas a la luz» que se puede ver, además, en Madrid todos los sábados en Alcalá 20, lo que ahora se llama el Teatro Cofidis Alcázar.

El show es una rememoración de su propio infarto de bazo en la que va contando en clave de humor cómo le ocurrió y todo lo que descubrió a partir de esa experiencia personal. Es de suponer que cuando una persona se enfrenta a un trance que puede costarle la vida, lo que se viene llamando «verle las orejas al lobo», entran en consideración aspectos de la propia existencia que se daban por hechos y que no se valoran hasta que se pierden. Si además, conlleva 25 días de hospitalización, da tiempo a replantearse casi todo lo que la vida te da y te quita en un suspiro.

Ahora bien, Santi Rodríguez es un humorista y ha sabido convertir esa experiencia personal en un hilarante relato de sus momentos «mas p’allá que p’acá» y del posterior paso por el hospital pero, y esto es lo verdaderamente interesante, en vez de hacer un monólogo de esos que tanto se ven en los refritos televisivos y en Youtube, lo ha hecho mediante una obra de teatro cómico de un solo personaje.

En su anterior espectáculo, «Como en casa de uno…en ningún sitio», con el que hizo una gira similar, también daba su punto de vista personal sobre los viajes pero se limitaba a aparecen en el escenario y a contar una serie de experiencias más o menos personales en un monólogo de hora y media. En «Infarto, no vayas a la luz» Santi Rodríguez ha creado una obra de teatro de un solo actor en la que

  • se ha cuidado mucho más la escenografía, con un decorado casi completo y efectos de luz y de sonido
  • aparecen (por alusiones) personajes con vida propia como el instalador de mamparas de ducha modelno, la esposa tan quisquillosa como imprescindible, el vecino de cama de hospital o la vecina Antoñita
  • hay una presentación, un nudo y un desenlace, como mandan los cánones

El humor de esta obra es sencillo. Mientras mantiene el humor de monologuista, de cosas que son graciosas porque son verdad (a los hospitales hay que llevar monedas), recurre muchas veces a lo escatológico (que a la mayoría nos sigue haciendo reír, seamos sinceros) y hace un humor políticamente correcto para provocar una carcajada sin ofender a nadie (excepto una desafortunada mención a la Casa Real que casi nadie del público entiende o igual es que sí lo entienden pero no les hace gracia). Pero, sobre todo el espectáculo es divertido porque el público se ve reflejado en muchos de los episodios que se cuentan y es fácil identificarse con el protagonista.

Con esta obra, Santi Rodríguez se consagra realmente como actor. Aunque la fama le venga sobre todo de participar en la comedia televisiva de éxito 7 vidas (también participó en la olvidable Gym Tony), hasta ahora se le podría considerar un humorista con talento contando chistes y haciendo monólogos pero esta obra, con su gira, demuestra que tantos años de trabajo le han acabado convirtiendo en un verdadero actor, de los que crean personajes y los llenan de vida, personajes de comedia esta vez, pero obra de un gran actor a fin de cuentas.

Vale la pena ir a verlo: totalmente recomendable si quieres echar unas risas y pasar una hora y media más que divertida y, si me apuras, hasta puedes salir del teatro siendo un poco mejor persona.

Puedes ver las fechas de sus actuaciones en la agenda de su web oficial.

4 Comentarios

    • Gracias por tu comentario Silvia.

      Depende de lo que consideres «para tanto».
      Si has visto actuaciones anteriores de Santi Rodríguez, sí verás que en esta hay una evolución notable. Esto ya no tiene nada que ver con las dos anteriores, que eran simples monólogos.

      Luego ya va en el gusto de cada uno: a mí me pareció muy divertida y me harté de reír y quien venía conmigo y quienes estaban a mi alrededor, también.
      Dinero bien gastao, que se llama. 🙂

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