Luz de domingo, de José Luis Garci, el director con el que más veces trabajó, fue la última película de este nombre de referencia en el cine español que el mismo año que anunció su retirada, en 2007, recibió el Goya de Honor y el premio especial por su larga trayectoria en el Festival de Málaga.

Hijo de un comandante de la Guardia Civil, Alfredo Landa Areta (Pamplona, 1933) estudió Derecho en San Sebastián, donde participó en la fundación del Teatro Español Universitario (TEU). Con 25 años se traslada a Madrid y empieza a trabajar en teatro y doblaje. Su debut cinematográfico fue en 1962 con la célebre cinta de José María Forqué Atraco a las 3, título al que siguieron más de 130 largometrajes.

De papeles secundarios a protagonistas de la comedia del momento, en las que encarnó al prototipo del español medio en la década de los setenta que dio lugar al ‘landismo’, género del que siempre se sintió muy orgulloso. Luis García Berlanga, Mario Camus, Basilio Martín Patino, José Luis Garci, José Luis Borau, José Luis Cuerda, Antonio Mercero, Manuel Gutiérrez Aragón, Juan Antonio Bardem, Vicente Escrivá, José María Forqué, Pedro Lazaga, Manuel Summers, Mariano Ozores, Fernando Fernán Gómez, José Luis Sáenz de Heredia y Juan de Orduña fueron algunos de los cineastas que colaboraron con este intérprete que tenía en su vitrina el premio al mejor intérprete en Cannes por Los santos inocentes –galardón que logró ex aequo con Paco Rabal-, y dos Premios Goya, por El bosque animado y La marrana. A estos dos “cabezones” sumó el Goya de Honor en febrero de 2008, noche en la que, arropado por su familia y compañeros, le vinieron las palabras, pero desordenadas. “Fue como si quisiera decirlo todo a la vez y se me atascaran en la garganta. Lo terrible es que yo era consciente de todo lo que me estaba pasando”, recordaba meses después de aquel momento, cuando presentó su autobiografía ‘Alfredo el Grande. Vida de un cómico’.

Medalla de Oro de Madrid y Premio Príncipe de Viana de la Cultura, este navarro autodidacta que dejó el teatro “porque me cazó el cine” intervino en numerosas producciones que retrataron la época del desarrollismo (La ciudad no es para mí, Las que tienen que servir, Vente a Alemania, Pepe, No desearás al vecino del quinto, París bien vale una moza, Dormir y ligar, todo es empezar, Cuando el cuerno suena, o Manolo la nuit). “Estoy encantado de mis 133 películas y de todos los papeles que he hecho porque todos tienen algo”, afirmaba el que encarnó con gran éxito al prototipo del español medio en la década de los setenta, imagen de la que se sintió muy orgulloso y que quedó patente en El puente, El crack, Los santos inocentes…  Era un vehemente fan del actor Rafael Somoza y gran admirador de Paco Martínez Soria.

Landa también gozó de la popularidad en la pequeña pantalla gracias a las series ‘El Quijote’, ‘Tristeza de amor’ y ‘Lleno, por favor’. ‘Los Serrano’ fue una de las últimas intervenciones de este popular profesional que entró en el cine por la puerta grande con Atraco a las 3 y salió también por ella con el Goya de Honor.

 

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