La victoria del Valencia ayer ante el Real Madrid se explica sólo partiendo de la base de que el Valencia jugó un buen partido pero enfrente tuvo a un rival cochambroso para lo que se espera de él.

La realidad es que conforme pasan las semanas, se va viendo que la filosofía de Solari era más que acertada: deben jugar los que más corren.

Pretender vivir de las rentas en el fútbol moderno sólo lleva a la derrota porque la regla de Simeone, la del partido a partido, está cada vez más vigente y los equipos que flojean acaban derrotados por muchos títulos que individualmente sumen sus jugadores en temporadas pasadas. Mucho más todavía si algunos de esos éxitos los fueron en temporadas lejanas.

A quienes de verdad nos gusta el fútbol, sin fanatismos, nos encantó el partidazo en el que el Real Madrid perdió po 0-3 en el Santiago Bernabeu por su falta de puntería pese a dominar por completo al Barcelona. En ese partido jugaron los que más en forma estaban y se notó: con los buenísimos jugadores que hay en la plantilla madridista, sólo hace falta motivación y un tiempo prudente de maduración para conseguir las victorias.

Con jugadores que ya lo han ganado todo y pasan largamente de los treinta años o con otros que alegan directamente que no les toca a ellos tirar del carro, difícilmente volverá a ganar nada el equipo más laureado de la historia del fútbol.

Zidane tendrá que enmendarse a sí mismo y recuperar la estela de Solari para conseguir remontar el vuelo… o salir corriendo otra vez.

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