La conquista del cosmos – Sondas interplanetarias

Posted By Mauricio Luque On viernes, marzo 14th, 2014 With 0 Comments

La fragilidad de la vida humana justifica el empleo de sondas no tripuladas para largos viajes espaciales hacia otros planetas. Sería costosísimo, con la tecnología actual, preparar una nave espacial para un viaje tripulado de dos años hasta Marte por la cantidad de suministros que un equipo de seres humanos consumirían durante el trayecto y hay que pensar que al despegar hay que “levantar” la masa de todos esos suministros para el viaje de ida y el de vuelta y el combustible y los almacenes necesarios para el combustible adicional que todo ello supone….

La primera sonda espacial fue la Pioneer 5, lanzada en 1960 y cuya misión era determinar algunos parámetros del espacio exterior tales como el viento solar o los campos magnéticos. Se perdió su pista cuando ya había recorrido 37 millines de kilómetros.

La sonda Mariner 10 pasó a 700 Km. de la superficie de Mercurio y obtuvo unos datos que confirmaron lo que se suponía: las temperaturas medias están entre los 200 y los 500 grados, apenas hay una debilísima atmósfera y el terreno está cubierto de cráteres de impacto.

En cuanto a Venus, en 1962, la Mariner 2 consigue pasar a 30.000 Km. del planeta y transmite los primros datos sobre su superficie, que resulta ser el vivo reflejo del infierno, datos confirmados en 1967 y 1973 por sondas de esta misma serie. Mientras tanto, los rusos habían obtenido algunos serios fracasos hasta que su sonda Venera 4 consigue en 1968 lanzar hacia la superficie venusina una subsonda que llega a medir en la atmósfera temperaturas de casi 300 grados antes de dejar de funcionar en una atmósfera compuesta básicamente por dióxido de carbono, lo que justifica un devastador efecto invernadero. Los mejores resultados los ha conseguido la sonda Magallanes, construida a base de restos del progrma Vicking, desde una órbita de 300 Km. de altura; gracias a la cartografía del planeta realizada por esta sonda sabemos que la supreficie del planeta está llena de volcanes (todavía no se sabe si están activos) y numerosísimos cráteres de impacto.

A Marte se han enviado numerosas sondas porque reune las condiciones menos malas para la vida. En 1965 la Mariner 4 trajo las primeras imágenes del planeta y la Mariner 9 elaboró desde una órbita baja la primera cartografía del planeta. En 1976 se obtiene el primer éxito de importancia: las Vicking 1 y 2 descienden casi simultáneamente sobre la superficie marciana y transmiten imágenes a ras de suelo y realizan experimentos que hicieron pensar en la posibilidad de la existencia de vida. Contra lo que suele ser habitual, estos dos ingenios siguieron funcionando y enviando datos durante mucho más tiempo del previsto hasta agotar los presupuestos de la misión, que hubieron de ser prorrogados para seguir recibiendo la ingente cantidad de datos que estas dos sondas proporcionaron a los científicos. Pero aún más exito de público y crítica obtendría la Mars Pathfinder, que consiguió maravillar a la opinión pública con sus fotografías del planeta rojo y, sobre todo, con los lentos paseos de un pequeño vehículo, el Sojourner. Éste consistía en un bloque de instrumentación del tamaño de una caja de zapatos sobre el que estaba instalado un panel solar y que circulaba sobre seis ruedas articuladas. A partir de aquí la NASA sólo ha conseguido obtener algún sonoro fracaso que ha hecho que se estén replanteando métodos y técnicas para conseguir una cantidad ignete de información que permita el futuro vuelo tripulado a este planeta a muy largo plazo.

El gigante gaseosos del sistema solar, Júpiter, ha sido observado por las misiones Pioneer 10 y 11 y por las sondas Voyager 1 y 2. Las sondas Voyager han obtenido resultados espectaculares y han sido muy conocidas por el público por dos motivos: por un lado, ahora mismo están ya a unos 12.000 millones de kilómetros de la Tierra y se dirigen al espacio exterior y, por otro lado, llevan un mensaje de paz de los habitantes de la Tierra por si alguna vez fuesen encontradas por alguna civilización extraterrestre. Aunque esto es posible, nadie es capaz de imaginar qué será la raza humana para cuando eso ocurre, si es que ocurre.
Mención aparte merece la sonda Galileo. Estaba compuesta por dos elementos básicamente: un orbitador que mandaría información sobre Júpiter y sobre sus satélites y que todavía sigue funcionando y un módulo de descenso que sería lanzado sobre la atmósfera juoviana a una velocidad aproximada de 170.000 Km/h. La entrada en la atmósfera fue todo un éxito y se obtuvieron gran cantidad de datos antes de que, rendida por la enorme presión atmosférica y por el calor generado por la fricción de la entrada, dejara de transmitir datos a los 52 minutos de descenso, 200 Km. por debajo de la capa visible de nubes que envuelve el planeta.

Saturno sólo ha sido sobrevolado por la Pioneer 11 y las dos Voyager, aunque está previsto que en el año 2004 comience a orbitarlo la sonda Cassini lanzada en 1997.

Urano y Neptuno sólo han sido sobrevoladas (entiéndase sobrevoladas como un acercamiento hasta unos cuantos cientos de miles de Km.) por la Voyager 2 y no hay previstas misiones para su investigación.

¿Y Plutón? Siempre ha sido un planeta distinto y no iba a ser menos en esta ocasión. Ninguna sonda se ha acercado a visitarlo.

Voyager 2 en Neptuno

Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>