Published On: Jue, Nov 9th, 2017

Ahora que viene el invierno, no te olvides de tus pies

Parece que este pasado verano ya no se ha podido estirar más y las temperaturas han empezado a bajar hasta unos niveles más razonables para estas fechas. Con el frio, los pies dejan de estar expuestos y pasan a vivir rodeados de medias, calcetines, botas y zapatillas.

En relación con la temperatura, por ejemplo, los pies están igual de expuestos que el resto del cuerpo a los cambios bruscos, de modo que si tenemos frio -porque nuestro sistema circulatorio no da abasto para calentar la capa exterior del cuerpo- nuestros pies serán una de las primeras zonas afectadas por ese frio, lo que se traduce en una aumento de la sequedad de la piel.

Del mismo modo, ese cambio de vestuario puede ser una tortura para los pies porque pasamos de las sandalias a los calcetines de lana “gorda y con nudos” o a apretar más los cordones y correas para evitar que “entre el frio”.

A continuación, tienes unas cuantas ideas que te ayudarán a mantener tus pies en perfectas condiciones durante todo el invierno, con el bien entendido de que los cuidados personales acaban cuando nuestro sentido común nos dice que necesitamos ayuda de un profesional. Hoy día no sólo es fácil encontrar podólogos en Barcelona o Madrid -o en las otras grandes ciudades- sino que es una especialidad médica bastante frecuente porque la vida sedentaria y el aumento de la esperanza de vida contribuyen a que los pies sufran más de lo que sería aconsejable.

  • Si te pintas las uñas de los pies, es conveniente que de vez en cuando hagas una limpieza profunda de las uñas antes de volverte a pintar para prevenir que en los bordes aniden bacterias u hongos en hibernación.  Si las uñas están dañadas después de un intenso verano, ésta es una magnífica oportunidad para recuperarlas usando aceites y qué mejor que uno, como el del arbol de té, con propiedades antifúngicas para asegurar la recuperación y la higiene al mismo tiempo. Usa un cepillo de dientes ¡que no sea el tuyo de diario! 😀 para frotar la uña y la junta con la piel y llegar hasta todos los rincones.
  • En el invierno el espacio entre los dedos de los pies se convierte en una cueva perfecta para la reproducción bacterias: cálida y húmeda. Por eso es más importante repasar el espacio entre los dedos de los pies cada vez que nos duchamos ahora en invierno que a lo largo del verano.
  • El invierno también es una oportunidad estupenda para recuperar la mecánica del pie. Aprovecha las ocasiones para utilizar calzados que te permitan mover libremente los dedos de los pies. De esa manera usarás de forma más natural las articulaciones del pie y prevendrás las tensiones y deformaciones que provocan los calzados de punta estrecha tan habituales en el trabajo.
  • Los pies fríos no son una enfermedad en sí mismos sino que son un síntoma de que el cuerpo no dispone de suficiente calor para distribuirlo a todas las extremidades. Por eso en esta situación es aconsejable cerrarse la chaqueta, usar un pañuelo o bufanda o abrigarse un poquito más de cualquier forma. En cualquier caso, una masaje con una crema hidratante ayuda a llevar el calor a los pies y favorece la hidratación de la piel. Procura que el masaje sea con movimientos largos, desde el tobillo hasta los dedos para favorecer la circulación de la sangre.
  • Si tienes que caminar demasiado o haces deporte y te llegan a picar los pies por el sudor, prueba a remojar los pies en agua tibia con vinagre blanco o vinagre de manzana durante 10 minutos. Este truco ayuda ayuda también en otros casos; pies fatigados, hongos y pie de atleta. Sin embargo, si sus pies tienen heridas abiertas, cortes o padeces  diabetes, no es aconsejable.


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