La mayoría de los niños utiliza de forma incorrecta sus dispositivos de inhalación o no usa los dispositivos adecuados a su edad, según los organizadores del V Curso para Educadores en Asma y otras enfermedades alérgicas que organiza la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), los días 15 y 16 de noviembre en Madrid. Por ello, desde SEICAP se reclama la creación de programas y unidades que entrenen a los niños, así como a los padres, en el correcto manejo de patologías infantiles tan habituales hoy en día como el asma, las alergias alimentarias, la dermatitis atópica o la anafilaxia. Estas otras enfermedades alérgicas, en cuanto al reconocimiento de sus síntomas y los modos de actuar cuando se produce una reacción accidental, también serán abordados durante el curso.

Además de mejorar la calidad de vida de los niños y de sus cuidadores, “los programas de educación sanitaria permitirían reducir los recursos sanitarios consumidos por aquellos pacientes que no controlan sus síntomas de forma adecuada”, explica el doctor Javier Contreras, miembro del Grupo de Trabajo de Educación Sanitaria de SEICAP y uno de los directores del curso. Tal y como se refleja en una revisión de estudios publicada en Nure Investigacion, la mayor parte de los pacientes cometen errores al utilizar sus inhaladores, lo que dificulta el control de esta patología. La mayoría de los autores coinciden en que la educación inadecuada sobre su uso al inicio del tratamiento es la principal causa.

El asma es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en niños. De hecho, según datos de la SEICAP, afecta a uno de cada diez en edad escolar. “Esta enfermedad provoca una inflamación crónica de los bronquios aumentando la reactividad ante cualquier estímulo, como por ejemplo las infecciones víricas respiratorias, algo común en esta época del año”, afirma el doctor Contreras. Por ello, el papel de las familias y de los cuidadores de los más pequeños “es fundamental ya que deben conocer la tipología del inhalador prescrito, cuándo el niño debe utilizarlo y cómo se tiene que emplear”, subraya. Según este especialista, en otros países, cuando se prescribe a un menor un dispositivo de inhalación, hay profesionales sanitarios que enseñan tanto a padres como a niños de forma detallada cómo usar bien los inhaladores.

Los errores más comunes comienzan en la consulta

La formación del personal sanitario en el correcto uso de los dispositivos de inhalación, “es esencial ya que son los que deciden cuál prescriben al menor y explican también cuál debe ser su modo de empleo”, describe el doctor Contreras. “La mayoría de los pacientes usan mal los inhaladores porque muchos sanitarios tampoco saben bien cómo usarlos y no pueden entrenarlos de la forma adecuada”, apunta. Por ello, uno de los objetivos del V Curso para educadores en Asma y otras enfermedades alérgicas es mejorar y actualizar los conocimientos al respecto entre los profesionales de la salud con un enfoque más práctico.

Otro fallo habitual en el manejo del asma es el uso de los inhaladores inadecuados. Existen dos tipos básicos de estos dispositivos, los de polvo y los presurizados, que necesitan cámara de inhalación. “Estos últimos son los más utilizados en el público infantil y deberían utilizarse preferentemente con cámara, ya que ésta multiplica la cantidad de medicación que llega a los pulmones y reducen la cantidad que se queda en garganta, boca y nariz”, destaca el doctor Contreras. Cuando los niños son menores de 4 a 6 años, deben utilizar la cámara con mascarilla ya que no saben controlar la respiración de forma voluntaria. A medida que crecen, “es frecuente que se les diga que ya no necesitan cámara y que pueden usar el inhalador presurizado de forma directa en la boca. Sin embargo, de esta forma llegará menor dosis del medicamento a los bronquios”, advierte. Al contrario de lo que se suele explicar en muchas consultas, “a cualquier edad siempre es mejor usar un inhalador con cámara. Es un error muy común indicar su uso sin cámara. Con las cámaras con boquilla se consigue una mejor difusión de la medicación a las vías respiratorias bajas, que es donde tiene que llegar”, explica.

Por tanto, con una formación actualizada en este aspecto por parte de los sanitarios así como de los padres y cuidadores, se podría mejorar el buen uso de estos dispositivos, que son una herramienta indispensable para el tratamiento preventivo del asma. “Si además el médico, el enfermero o el farmacéutico dedica tiempo a hablar detalladamente con las familias, les ayuda a eliminar los miedos infundados y les explica que los tratamientos actuales, usados con las dosis recomendadas, son muy seguros y no tienen efectos secundarios a largo plazo; se tranquilizan y siguen mejor las indicaciones”, recalca el doctor Contreras.

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