Las madres de los barrios de menor nivel de ingresos en Estados Unidos dicen que las barreras físicas y sociales en sus vecindarios las disuaden de permitir que sus hijos jueguen afuera, según un nuevo estudio.

El estudio ha encontrado que la disminución del juego al aire libre, particularmente el juego sin supervisión o independiente entre los niños y adolescentes, puede afectar su desarrollo físico, emocional y social.

Los barrios pobres tienden a tener menos acceso a espacios verdes de calidad, parques o patios de recreo y a aceras espaciosas y bien mantenidas, según el estudio, que aparece publicado en el International Journal of Environmental Research and Public Health.

«Los factores del barrio influyen en la práctica de la crianza para jugar al aire libre», dice la primera autora Maura Kepper, profesora asistente de investigación de la Escuela Brown de la Universidad de Washington en San Luis.

«Es posible que se necesiten actuaciones a nivel comunitario que se centren en factores ambientales tanto físicos como sociales y que se adapten al vecindario y a la población para reducir el miedo de los padres con respecto a los juegos al aire libre, aumentar la actividad física y mejorar la salud y el bienestar de los jóvenes en desarrollo», dice.

Los investigadores entrevistaron a los padres de adolescentes en barrios del sureste de Louisiana, tanto de bajos como de altos niveles de ingresos, para identificar los factores que influyen positiva y negativamente en la decisión de permitir a sus hijos salir a jugar al aire libre.

La supervisión, la hora del día y la ubicación del juego influyeron en gran medida en las decisiones de los padres. Los factores físicos, como la ausencia de coches circulando, son tan importantes como los factores sociales, como la delincuencia.

La cohesión social en los barrios también influye en las decisiones de los padres. Por ejemplo, las madres que vieron a otros niños jugando afuera en el vecindario se sintieron más cómodas dejando que sus propios hijos jugaran afuera.

«Este trabajo demuestra la necesidad de enfoques multifacéticos y multiniveles que cruzan disciplinas, organizaciones y culturas para promover el juego al aire libre a través del cambio en las prácticas de crianza de los hijos», dice Kepper.